Dos estudiantes de colegios técnicos de la provincia de Neuquén disputará las instancias definitorias de las Olimpiadas del Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG), que se disputará el 20 de noviembre en Buenos Aires y que reunirán a jóvenes que transitan la educación secundaria de diferentes parte del país. Josías Sospasa, de 18 años y del EPET N° 3 de Neuquén Capital, y Lucía Carrizo Reyes, de 16 años y que cursa en la EPET N° 22 de Centenario, serán los representantes neuquinos.
Las Olimpiadas del IAPG convocan a miles de alumnos de secundaria de todo el país a competir en temáticas cruciales como fuentes de energía, matriz energética, uso responsable y la relación de la energía con el cambio climático. A diferencia de las instancias zonal, provincial y regional, que fueron de multiple choice, la final plantea un desafío de mayor complejidad.
VacaMuerta.ar habló con los protagonistas olímpicos de Neuquén, que buscarán una logro nacional. Los estudiantes no están solos en este desafío, sino que tiene tutores y profesores que los acompañan en el recorrido. Ambos equipos coincidieron en la importancia de que más allá del resultado final, lo importante es el aprendizaje obtenido y las posibilidad de seguir expandiendo sus conocimientos para el futuro.
De la curiosidad a la especialización
El 20 de noviembre no será un día más para Josías Sospasa, un adolescente neuquino de la EPET N° 3. Con solo 18 años, este estudiante de la especialidad de Energía, se prepara para competir en la final de las Olimpiadas del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) en Buenos Aires. Un logro que lo posiciona como una joven promesa en el corazón del sector energético argentino.
Josías, quien quedó en el segundo puesto a nivel nacional en las instancias previas, sueña con el podio y con un futuro como "un gran referente del sector energético o líder para llevar a Argentina a una transición energética más justa y sostenible".
La elección de su camino no fue lineal. El joven confiesa que su llegada a la Escuela Provincial de Educación Técnica fue, al principio, por simple camaradería. "Cuando estaba en la primaria no tenía ni idea de lo que era una EPET. Me fijé que un amigo iba y me mandé con él, por amistad", relata. Inicialmente en una escuela con orientación en Automotores y Maestro Mayor de Obras, el giro hacia la energía se dio en tercer año.
"En el día en las expo escuelas técnicas, conocí la orientación en Energía, me llamó bastante la atención e hice todo para meterme en ese rubro", explica. Lo que lo cautivó fue la profunda vinculación con el desarrollo local. "Vi cómo estaba vinculada todo el desarrollo energético. Vaca Muerta, hidrocarburos. Algo en mí me llamó bastante la atención y quise meterme con eso”.
Actualmente, inmerso en su quinto año, sus estudios abarcan desde la geología y las perforaciones, materias ligadas al mundo de los hidrocarburos, hasta el estudio detallado de distintos tipos de centrales y el funcionamiento de máquinas eléctricas.
El desafío de la final
"Supongo que va a aumentar más la dificultad haciéndola oral, bajo un debate entre nosotros, involucrando temas como la transición energética, el desarrollo de Vaca Muerta de acá al futuro, el impacto climático, el cambio climático", anticipa Josías.

El joven, quien ya tuvo la oportunidad de visitar un yacimiento y conocer una torre de perforación, tiene grandes expectativas: "La verdad que me encantaría ganarlas, primero que nada. Tengo altas chances, a nivel nacional quedé segundo. Hay bastantes chicos de Buenos Aires, Santa Fe, pero sobre todo Buenos Aires. Yo quedé segundo y la verdad que tengo altas chances de ganar las Olimpiadas. Tengo fé".
El rol del profesor: acompañamiento y esfuerzo extra
Detrás del desempeño de Josías está el profesor Héctor Aramayo, su docente tutor. El técnico egresado de la misma escuela, subraya la importancia de acompañar a los estudiantes en un contexto de grandes posibilidades como el que ofrece Vaca Muerta.
"El hecho más importante es poder acompañar a Josías en este desafío que él se impuso de querer participar y de buscar su mejor performance como estudiante", afirma Aramayo.
El esfuerzo para la preparación fue considerable y requirió de trabajo fuera del aula, dada la complejidad de enseñar con 34 alumnos en un espacio reducido. El docente destaca la dedicación del estudiante: "Josías asumió la responsabilidad de leer. De leer toda esa información, y cuando empezaban a surgir dudas, venir y consultarme, tratar de guiarlos en ese sentido para que él vaya buscando, y buscando la información nueva también".

Aramayo, quien enseña materias de petróleo y energías renovables, tuvo que actualizar los contenidos para las pruebas, especialmente en temas de medioambiente, un área que no siempre está explícitamente aplicada a la industria de los hidrocarburos en el currículo escolar. "Ahí es donde más trato de ayudarlo y comentarles más o menos cómo se ve en el mundo este tema del medioambiente de los hidrocarburos," comenta, mencionando la importancia de conceptos como la huella de carbono en el futuro energético.
La última milla: el apoyo para el viaje
Uno de los principales desafíos logísticos es el viaje a Buenos Aires para la final. El profesor explica que no recuerda si el IAPG costeó los viajes en ediciones anteriores, pero hay un gran optimismo. Gracias a la difusión de la historia del estudiante, varias empresas del sector privado han ofrecido costear parte del traslado. "Estoy muy contento porque gente de compañías de servicios de la industria se ofreció a costear parte del viaje", confiesa con emoción. Sin embargo, aclaró que primero esperará la confirmación del Consejo Superior de Educación para confirmar si hubo respuestas al respecto.
Josías, además de su ambición por ganar las Olimpiadas, tiene claros sus planes a futuro. Si bien le gustaría lograr una beca para estudiar en el exterior, sus intenciones pasan por formarse como ingeniero y regresar para ser un líder del sector, en sintonía con las aspiraciones de muchos de sus compañeros que también ven en el mundo de Vaca Muerta un horizonte de oportunidades.
El joven neuquino se enfrenta a una prueba de fuego que no solo evalúa su conocimiento técnico, sino su capacidad de análisis y debate sobre el futuro energético del país, un sector clave y en constante transformación. El 20 de noviembre, Josías Sospasa llevará el estandarte de la educación técnica neuquina a la final nacional.
La física de vida
La otra representante provincial de la provincia de Neuquén es Lucía Carrizo Reyes, de 16 años y que cursa el cuarto año en la EPET N° 22 de Centenario. Uno de sus tutores es Facundo Montoya, profesor de física egresado de la UNCo y Técnico Electricista, que acompañó a la joven en esta aventura olímpica, que el 20 de noviembre la tendrá como protagonista en Buenos Aires.
"La escuela está en cuarto año de la modalidad en energía, recién está arrancando, y la temática de petróleo y gas requirió de bastante acompañamiento", contó el docente a VacaMuerta.ar. "Hubo varios que quedaron en el camino por que las instancias son cada vez más complicadas y detallistas, pero lo importante es el aprendizaje que queda", agregó y reveló que la instancias definitoria consiste en un examen, que puede se escrito, oral o multiple choice, que definirá el IAPG.

"Nosotros con Andrea Ibáñez, la otro tutora, siempre le decimos a Lucía que disfrute el viaje, porque es una instancia de aprendizaje. Queremos que con todo lo que estudió pueda tener una buena experiencia, las olimpiadas sirven para que les permitan avanzar en su carrera profesional", añadió Montoya y reveló que para la joven estudiante será su primer viaje a Buenos Aires, por lo que es importante que pueda disfrutar de esa experiencia también.
Por último, el docente y tutor dijo que la física está en todo aquello que nos rodea. "Siempre se lo enseña en forma de rutina como resolver ejercicios, pero no es solo una cuestión de fórmulas y cálculos, la física tiene que llevar a la curiosidad, de por qué un fenómenos sucede en tales condiciones y no en otras. Es eso, no solo usar la matemática, sino maravillarse de un montón de cosas, como por ejemplo por qué a veces vemos el arcoíris y otras no. La idea siempre es llevarlos a algo que les guste, porque la física está vinculada a todo: el deporte, el arte cinético y en la vida misma. El error es que se enseña de una manera muy procedimental, pero no es la única", concluyó.








