Argentina y Paraguay firmaron un memorando de entendimiento para comenzar a proyectar el Gasoducto Bioceánico, un ducto que tiene por objetivo conectar Vaca Muerta con el océano Atlántico y Pacífico.
Durante la cumbre de presidentes del Mercosur, autoridades de ambos países acordaron la creación de un grupo de trabajo técnico binacional para elaborar estudios y propuestas de viabilidad de un gasoducto que atraviese el Chaco paraguayo.
Tras la firma de un acuerdo similar entre Brasil y Paraguay, este memorando representa un nuevo paso hacia la concreción del megaproyecto que se discute desde hace una década entre los tres países, conocido como Conducto Bioceánico Vial. La iniciativa, que también contempla la participación de Chile, aspira a competir con el Canal de Panamá para el tránsito de mercancías a través de una red de carreteras y puentes que superan los 2.290 kilómetros.
La obra tiene un coste estimado de 10.000 millones de dólares (8.517 millones de euros) y busca captar hasta un 40% del tráfico que en la actualidad transita a través del Canal de Panamá.
El proyecto
El proyecto comenzó a tomar forma en abril, luego de que Argentina haga los primeros envíos de gas a Brasil, cuando Paraguay apareció como una gran oportunidad para el fluido neuquino, lo que generaría la necesidad de construir nuevos gasoductos, algo que está en análisis por diferentes empresas y con diversas trazas.
En ese entonces, el gobierno paraguayo presentó su propuesta para que el gas natural de Vaca Muerta viaje a través de la Ruta Bioceánica y posicionar al país como un hub energético estratégico en Sudamérica.
El trazado total del ducto sería de 1.050 km, de los cuales 530 km pasarían por el Chaco paraguayo, con una inversión estimada de US$ 2.000 millones, y desde el Ministerio de Energía aseguran que Paraguay ofrece ventajas técnicas, ambientales y económicas para el proyecto.







