El proyecto del Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) avanza a paso firme en territorio rionegrino. La Secretaría de Hidrocarburos de Río Negro inspeccionó los nuevos progresos en esta infraestructura estratégica, que ya se encuentra en etapa de bajada de caños a zanja y preparación de cruces especiales. Esta obra representa uno de los desarrollos energéticos más relevantes del país, destinado a potenciar la capacidad exportadora de Vaca Muerta y consolidar la vecina provincia como un punto neurálgico en la logística petrolera.
Este oleoducto se suma a un conjunto de inversiones clave en la cuenca neuquina. Recientemente, YPF puso en operación el Oleoducto Vaca Muerta Centro (VMOC), una arteria de 130 kilómetros que conecta los principales yacimientos de Añelo con la estación de bombeo en Allen, Río Negro. El VMOC, con una capacidad inicial de 358.500 barriles por día y planes de expansión a 472.000 barriles diarios, ya se integra al sistema principal de Oldelval, que transporta crudo a Puerto Rosales.
El VMOS, una vez completo, se conectará con el VMOC en su segunda fase, creando un corredor de transporte directo desde el corazón de Vaca Muerta hasta el futuro terminal de exportación en Punta Colorada, en la costa atlántica rionegrina. Esta interconexión integral busca eliminar los cuellos de botella y asegurar una salida eficiente y a gran escala del shale oil argentino al mundo.
Etapa clave en el trazado del ducto y tecnología aplicada
El equipo técnico del gobierno rionegrino, junto a representantes de la empresa a cargo del proyecto, recorrió el frente de obra donde se ejecutan las tareas correspondientes a la bajada de la cañería. Esta actividad se realiza con la precisión de cinco máquinas “tiendetubo” que trabajan en conjunto para depositar los tramos de caño ya soldados directamente en el fondo de la zanja.
Amelia Lapuente, responsable del área de Instalaciones de la Secretaría de Hidrocarburos, explicó que el trabajo de bajada es una de las etapas más delicadas de la construcción. Indicó que las máquinas avanzan de forma sincronizada, apoyando el ducto con rodillos que lo rodean, cuidando meticulosamente que la cañería no sufra ningún tipo de daño durante el proceso.

De forma simultánea al tendido principal, también comenzaron las tareas de preparación para realizar los cruces especiales. Estos incluyen los cruces dirigidos de rutas, vías del ferrocarril y canales de riego. Su ejecución resulta necesaria para completar el trazado del oleoducto sin interrumpir otras infraestructuras existentes ni afectar la vida cotidiana y productiva de la región. Para estos cruces, Lapuente detalló que se utiliza tecnología de tuneleras con mechas sin fin, que permiten socavar la tierra por debajo de los obstáculos sin alterar su funcionamiento superficial. Esto minimiza el impacto en las zonas atravesadas y agiliza los tiempos de obra.
Un proyecto estratégico para la exportación petrolera nacional
El Oleoducto Vaca Muerta Sur se posiciona como una de las obras de infraestructura energética más relevantes del país. Su objetivo primordial es transportar el crudo desde la zona de Añelo, en Neuquén, epicentro de la producción de shale, hasta Punta Colorada, en la costa atlántica rionegrina. La finalización del VMOS permitirá a Argentina aumentar significativamente su capacidad para colocar volúmenes crecientes de crudo en los mercados internacionales, un objetivo estratégico en el actual contexto global de la energía.
Río Negro fiscaliza el proyecto para que el proyecto se desarrolle bajo las normativas vigentes y con el menor impacto posible en el ecosistema provincial. La articulación entre el sector público y el privado en este tipo de obras resulta fundamental para el éxito de proyectos de esta envergadura, que no solo impulsan la economía regional sino que también consolidan la posición de Argentina como un actor relevante en el mapa energético mundial. El avance del VMOS representa un paso decisivo hacia el pleno desarrollo del potencial exportador de Vaca Muerta.







