La petrolera argentina está redefiniendo su estrategia, dejando atrás una etapa significativa de su historia para enfocarse exclusivamente en el potencial del shale oil y gas de Vaca Muerta. La compañía acaba de concretar la aprobación de la venta de sus últimas áreas de explotación convencional. Este giro estratégico se complementa con la inminente obtención de un crucial financiamiento de US$1.700 millones destinado a impulsar el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), pieza clave para la ambición exportadora.
YPF autorizó el avance de una nueva fase del Proyecto Andes, un plan de desinversión que contempla la cesión de 12 áreas. Estas incluyen el emblemático bloque Manantiales Behr en Chubut, los clusters Chachahuen y Malargüe en Mendoza, y varios clusters no operados. Además, la estatal ya formalizó el cierre y traspaso de la operación de los clusters Neuquén Norte y Sur. Esta decisión sigue a la firma de la cesión de la participación de la compañía en las áreas El Tordillo, La Tapera y Puesto Quiroga en Chubut el pasado 4 de junio. Con estos movimientos, la compañía ya transfirió 18 bloques, 21 se encuentran en su etapa final de traspaso y 11 están en progreso, según un comunicado de la empresa.
Para Manantiales Behr, un bloque que produce 25.000 barriles por día, YPF espera el interés de operadores medianos del mercado, como Capsa, CGC o Pecom, esta última con experiencia previa en la adquisición de otras áreas. En las áreas del norte, la petrolera cuenta con asociaciones estratégicas con Tecpetrol y PAE.
Oleoducto Vaca Muerta Sur: la llave a los mercados globales
La consolidación de la estrategia de YPF en Vaca Muerta depende en gran medida del Oleoducto Vaca Muerta Sur. Fuentes cercanas a las negociaciones anticipan que pronto se cerrará el project finance por los US$1.700 millones necesarios para esta obra. Este financiamiento involucra a un consorcio de bancos de primera línea, entre los que figuran Citi, Deutsche Bank, Santander, JPMorgan e Itaú, un proceso de financiación similar que, según se comenta, no se veía desde 1998.
El proyecto VMOS, una obra de US$2.700 millones, unirá Allen con el Puerto de Río Colorado, en Río Negro, y cuenta con la colaboración conjunta de importantes operadoras como Pluspetrol, Vista, PAE, Pampa, Chevron y Shell. Se proyecta que para julio de 2027, el oleoducto permitirá una producción de 500.000 barriles por día, con capacidad de ampliación futura a unos 270.000 barriles adicionales. En YPF estiman que este flujo de exportaciones generará divisas por US$12.000 millones anuales.
En la petrolera estatal mantienen la confianza en un precio del barril de petróleo entre US$70 y US$80 en el mediano plazo, independientemente de las tensiones en Medio Oriente o las declaraciones de figuras como Donald Trump o las decisiones de la OPEP. Subrayan que el valor crítico para la viabilidad de Vaca Muerta es de US$45 por barril.
Reducción de costos y apuesta por el GNL
La gerencia de la firma también se propone un objetivo ambicioso: reducir el 30% de sobrecosto en perforación que actualmente afecta a la industria en Argentina en comparación con los costos de perforación en Texas, Estados Unidos. De este sobrecosto, estiman que un 10% corresponde a costos propios de Argentina (como Ingresos Brutos, tasas y aranceles), mientras que el 20% restante se atribuye a los precios más elevados que cobran las empresas de servicios en el país, señalando a compañías como Halliburton o Schlumberger.
El otro gran pilar de la nueva estrategia de YPF es el gas natural licuado (GNL), un foco que quedó claro tras la reciente visita del presidente Javier Milei a Italia, donde fue precedido por el propio Horacio Marín. En este segmento, la compañía cuenta con tres proyectos clave que avanzan con firmeza y que, se espera, generarán divisas significativas para Argentina en el corto y mediano plazo.
El capítulo final de los convencionales en el sur
La desinversión en activos convencionales de YPF ya tuvo su último capítulo en el sur del país. En enero, la empresa trabajó para asegurar la "viabilidad" de las operaciones petroleras en los campos de Santa Cruz. Meses después, el 2 de junio, Horacio Marín y el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, firmaron el traspaso a Fomicruz (la empresa provincial) de las áreas convencionales que YPF operaba en esa provincia. Marín agradeció la comprensión y el avance de esta negociación, que calificó de "ardua pero muy honesta". Este acuerdo permite a la compañía estatal enfocarse en sus áreas no convencionales en el marco de su estrategia "4x4", mientras la empresa provincial continuará con el desarrollo de la industria convencional santacruceña.
El acuerdo ratifica el Memorando de Entendimiento (MOU) de abril y formaliza la cesión definitiva de bloques como Cerro Piedra - Cerro Guadal Norte, Barranca Yankowsky, Los Monos, El Guadal - Lomas del Cuy, Cañadón Vasco, Cañadón Yatel, Pico Truncado - El Cordón, Los Perales – Las Mesetas, Cañadón León - Meseta Espinosa, Cañadón de la Escondida - Las Heras, y las concesiones de transporte asociadas. El siguiente paso para la formalización plena del traspaso es la publicación del decreto provincial que ratificará el acuerdo.







