El Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), la obra que planea YPF con otros seis socios, PAE, Pluspetrol, Vista, Pampa Energía, Shell Argentina y Chevrón, es una obra que cambiará la ecuación exportadora de Argentina en materia de hidrocarburos y pondrá al país al tope de la región en materia de producción con 1,5 millones de barriles diarios, el triple de la actualidad para 2028, superando Venezuela, Colombia y Ecuador. Así, de la mano de Vaca Muerta, la producción argentina estará en el top tres de Latinoamérica, sólo por detrás de Brasil y México, según un informe de la consultora Toro Brokers S.A.
El VMOS requiere una inversión inicial de USD 200 millones para el primer tramo de 130 kilómetros, que conecta Loma Campana con la cabecera de almacenamiento y bombeo Allen, y ya está en marcha con un avance del 50%. Luego habrá un segundo tramo, de 440 kilómetros, unirá Allen con el puerto de aguas profundas Punta Colorada, en Río Negro, y requerirá una inversión adicional de más de USD 2.500 millones.
El oleoducto no solo mejorará la capacidad de transporte de petróleo de Vaca Muerta, sino que también aliviará el cuello de botella actual en la evacuación de crudo y permitirá la exportación de volúmenes superiores, que mejorarán la competitividad de precios, con una reducción de costos de entre USD 2 y
USD 3 por barril.
El VMOS podría quedar operativo en el tercer trimestre de 2025, cuando se realizarán las primeras pruebas y ya desde el segundo semestre de 2026 podrá transportar 180.000 barriles diarios, para alcanzar los 500 mil en 2027. Lo que representa que esta obra permitirá una capacidad de evacuación similar a toda la producción actual. Para 2028, la meta es superar los 700.000 barriles diarios.

En cuanto a la estructura interna de la nueva empresa creada para gestionar el oleoducto, compuesta por YPF y sus socios se garantizará un acceso igualitario al oleoducto para todos los socios, con tarifas competitivas y sin posiciones dominantes.
La inversión
La construcción del VMOS tiene un costo de USD 2500 millones, los socios aportarán 720 millones para el comienzo de los trabajos y el 70% se financiará con préstamos bancarios. Pero la gran novedad del proyecto es que se acoge el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI) , lo que proporciona un marco de estabilidad a largo plazo y acceso a financiamiento externo.
En los próximos días se realizará la licitación en dos etapas: una internacional para el tramo más largo y costoso, y otra nacional para el tramo más corto, en un diseño que fue ajustado y se recortó en 500 millones de dólares.







