El ecosistema de Vaca Muerta recibió un impacto sísmico: Shell, uno de los primeros grandes jugadores en apostar por el shale argentino en 2012, está midiendo el interés del mercado para una posible salida de sus activos en la provincia de Neuquén. Según fuentes de la industria, la compañía ya inició contactos con potenciales compradores para desprenderse de una cartera que, aunque difícil de tasar por su potencial de desarrollo, se estima en varios miles de millones de dólares.
Esta movida no es un hecho aislado. Se da semanas después de que la firma decidiera no participar en el proyecto de Argentina LNG y responde a la estrategia global impuesta por su CEO, Wael Sawan. Bajo su mandato, Shell inició un agresivo plan de desinversión en activos que no cumplen con los nuevos estándares de rentabilidad o que no encajan en su actual transición energética, como ya ocurrió recientemente con activos en Siria y Canadá.
Según un articulo de la agencia Reuters, la empresa angloholandesa estaría dispuesta a vender parte o la totalidad de sus participaciones en la Cuenca Neuquina, cuyos acciones podría valorarse en miles de millones de dólares, aunque resulta difícil estimar con precisión el valor final. Una venta completa marcaría una sorprendente salida, justo cuando el interés por la región está creciendo y, por ejemplo, Harold Hamm, GeoPark y Fluxus se sumaron al negocio en los últimos meses.
El peso de Shell en la Cuenca
La huella de la compañía en Vaca Muerta es profunda. Actualmente opera y posee mayoría accionaria en cuatro bloques clave, además de tener participaciones minoritarias en otros tres operados por YPF. La firma opera los bloques de Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste, de las cuales tiene el 90%, el 10% corresponde a GyP. Además, es socia al 50% de YPG en Bajada de Añelo.
- Producción actual: En 2024, la compañía promedió los 15.610 barriles diarios.
- Rentabilidad: Analistas de Enverus Intelligence Research sostienen que los activos de Shell son altamente competitivos, con un break-even (punto de equilibrio) por debajo de los 50 dólares el barril de Brent.
¿Por qué irse ahora?
El contexto es paradójico. Mientras la "cuna" del shale, Loma Campana (YPF-Chevron), acaba de romper el techo de los 100.000 barriles diarios, Shell analiza la retirada. Los motivos combinan factores internos y externos:
- Reordenamiento global: la firma busca mejorar rendimientos tras balances que no cumplieron las expectativas en su giro hacia las renovables.
- Costos locales: A pesar del potencial, el costo de perforación en Vaca Muerta sigue siendo un 35% más alto que en la Cuenca Pérmica de EE.UU., según reportó Chevron.
- Logística y Precios: Las limitaciones en el transporte y la volatilidad del crudo internacional generan dudas sobre la velocidad de escalabilidad del negocio.
El interés de los "peces gordos"
A pesar de las dudas de Shell, Vaca Muerta sigue siendo el "objeto del deseo" para otros. Recientemente, Continental Resources (del magnate Harold Hamm) desembarcó en la región adquiriendo participaciones de PAE, calificando a la cuenca como "uno de los yacimientos más atractivos del mundo".
Reuter consignó que desde que Wael Sawan asumió como CEO en 2023, Shell vendió varios activos en su portafolio como parte de una estrategia para mejorar su desempeño tras apuestas que no dieron los resultados esperados en energías renovables. No solo Neuquén está en la lista de salidas de las firma, sino que está semana se puso en discusión la posibilidad de retirarse del yacimiento petrolífero Al Omar en Siria.







