La logística energética argentina alcanzó un nuevo estándar de eficiencia con la reciente exportación de petróleo crudo hacia el archipiélago de Hawái. Esta operación integra, por primera vez con tal magnitud, la producción no convencional de Vaca Muerta con el crudo convencional de la Cuenca del Golfo San Jorge. La maniobra posiciona al país como un proveedor estratégico en el mercado del Pacífico, una región históricamente abastecida por crudos provenientes de Alaska o el sudeste asiático.
El buque María, un tanquero tipo Suezmax de bandera griega y 275 metros de eslora, protagoniza este hito. Su tecnología permite el transporte de cargas segregadas, una condición técnica indispensable para este tipo de misiones. Gracias a sus sistemas de bombeo independientes y compartimentos estancos, la embarcación mantiene la pureza de cada variedad de crudo sin riesgo de contaminación cruzada durante el trayecto transoceánico.
Una hoja de ruta federal: Puerto Rosales y Caleta Córdova
El itinerario de carga comenzó en Puerto Rosales, en el sur de la provincia de Buenos Aires. En esta terminal, el buque incorporó aproximadamente 100.000 toneladas de crudo Medanito. Esta variedad, extraída de la formación Vaca Muerta, destaca en el mercado internacional por ser un crudo liviano y "dulce", con un bajo contenido de azufre, lo cual facilita su procesamiento en refinerías orientadas a la producción de naftas y destilados livianos.
Tras completar la primera etapa, el tanquero navegó hacia las costas de Chubut. Frente a Comodoro Rivadavia, la nave amarró en la monoboya de Caleta Córdova, operada por la empresa Termap. Allí sumó 40.000 toneladas de crudo Escalante. A diferencia del Medanito, este petróleo posee una densidad mayor y un perfil pesado, características que las refinerías de Hawái, específicamente la planta de Par Hawaii Refining, valoran para su esquema de mezclas y subproductos industriales.

Impacto económico y competitividad global
El envío conjunto de crudos permite a las operadoras locales prorratear los costos logísticos y acceder a mercados geográficamente distantes con mayor eficiencia. La consolidación de esta ruta hacia Estados Unidos confirma la competitividad del petróleo argentino. Durante el primer cuatrimestre de 2025, las exportaciones de crudo promediaron los 245.000 barriles diarios, un incremento del 42% respecto al año anterior, según registros de la Secretaría de Energía.
Este flujo de exportación impacta directamente en la balanza comercial energética. De sostenerse esta tendencia, el sector proyecta un superávit comercial significativo para el cierre de 2026. La apertura de la ruta del Pacífico funciona como un puente logístico fundamental mientras avanzan obras de infraestructura de gran escala, como el Oleoducto Vaca Muerta Sur, que incrementará la capacidad de evacuación desde la Cuenca Neuquina hacia terminales marítimas propias.
La sinergia entre cuencas
La articulación entre el shale oil neuquino y el convencional de Chubut refleja una madurez en la cadena de suministro nacional. La Cuenca del Golfo San Jorge aporta el volumen y la densidad necesarios para completar los grandes cargueros Suezmax, mientras que Vaca Muerta entrega la calidad premium demandada por las refinerías más complejas del mundo.
Con esta exportación, Argentina reafirma su capacidad para operar esquemas logísticos globales complejos. El éxito de la maniobra del buque María establece un precedente para futuros despachos regulares hacia la costa oeste de Estados Unidos y otros destinos de ultramar, consolidando a la Patagonia como el eje central de la salida energética del país al mundo.







