El conocimiento de la formación de Vaca Muerta requirió casi una década de estudios y exploración por parte de las compañías operadoras. Durante este tiempo, se definieron sus características y se perfeccionaron los métodos técnicos para aprovechar su potencial. La creciente producción en la región transformó la realidad energética del país.
En los últimos dos años, el interés de las empresas se enfocó en encontrar los límites de la formación, impulsadas por el objetivo de las provincias de ampliar sus áreas productivas. Neuquén es el epicentro del desarrollo, pero estudios recientes confirman que Vaca Muerta abarca cerca de 36.000 kilómetros cuadrados, extendiéndose hacia las provincias de Río Negro, Mendoza y La Pampa.
El CEO de Phoenix Global Resources, Pablo Bizotto, resaltó el potencial de las nuevas fronteras del shale en un evento realizado en Neuquén. Su experiencia en YPF como vicepresidente ejecutivo de Upstream y sus 13 años en Pan American Energy (PAE) lo convierten en una de las voces más autorizadas del sector. Según Bizotto, hace una década la extracción comercial eficiente del petróleo en Vaca Muerta se basaba en la premisa de contar con crudo de 35 grados API. Con el avance tecnológico y la adaptación de los equipos, esta limitación se redujo hasta los 23 grados API, como ocurre en áreas de Río Negro como Mata Mora y Confluencia. Este ajuste técnico amplía un 10% la superficie de la ventana de black oil.
Nuevas oportunidades en Mendoza y Río Negro
Hace casi dos años, Mendoza inició un proceso de exploración para evaluar el potencial productivo de Vaca Muerta en el sur de su territorio. En colaboración con YPF, se establecieron condiciones favorables para las primeras perforaciones, cuyos resultados en mayo de 2024 fueron alentadores. Se perforaron pozos en Aguada Negra y Paso Bardas Norte con ramas horizontales de más de 1.000 metros y 25 etapas de fractura en total.
A partir de estos avances, YPF solicitó permisos para un tercer pozo, lo que generó interés en la industria. En 2025, la UTE Quintana - TSB recibió la concesión del clúster Mendoza Sur dentro del proyecto Andes, parte del proceso de desinversión en campos maduros de YPF. En ese bloque, denominado Cañadón Amarillo, la nueva empresa anunció tareas exploratorias enfocadas en el no convencional.
Otra compañía que avanzó en la exploración no convencional en Mendoza es Aconcagua Energy, que obtuvo la concesión para operar en el sur provincial. Estas iniciativas responden a los resultados alentadores obtenidos por YPF y a los incentivos gubernamentales orientados a reducir el riesgo de inversión en Vaca Muerta.
Impacto económico y desarrollo regional
El desarrollo de Vaca Muerta en nuevas provincias no solo implica un avance en la explotación de hidrocarburos no convencionales, sino que también genera un impacto positivo en las economías locales. La expansión de las actividades permite diversificar las matrices energéticas provinciales y promueve la creación de empleo, el desarrollo de pequeñas y medianas empresas proveedoras, la llegada de nuevas inversiones y la incorporación de tecnología de vanguardia.
El interés creciente en la exploración de nuevos límites de la formación indica que el potencial de Vaca Muerta aún no se dimensiona por completo. Con una infraestructura en constante modernización y una industria cada vez más eficiente, las proyecciones sugieren que la región continuará siendo un pilar clave del desarrollo energético nacional en los próximos años.







