El gas de Vaca Muerta tiene cada vez más destinos posibles. Además del GNL que van a exportar Southern Energy y Argentina LNG, y de los fertilizantes que producirá Fértil Pampa desde Bahía Blanca, ahora se suma un tercer proyecto que apunta al mismo insumo con una lógica similar: Profertil, el único productor argentino de urea, analiza construir una nueva planta con una inversión de hasta 2.000 millones de dólares que le permitiría casi duplicar su capacidad de producción.
La iniciativa todavía está en etapa de evaluación técnica y económica. Profertil, recientemente adquirida por Adecoagro tras la venta que concretaron Nutrien e YPF a fines de 2025 por 1.200 millones de dólares, reformó su estatuto como primer paso formal del proceso. El cronograma prevé completar las presentaciones hacia fines de este año o comienzos de 2027, con la posibilidad de solicitar el ingreso al RIGI en una etapa posterior. La decisión final de inversión dependerá de los resultados de esos análisis.
El problema que el proyecto viene a resolver
En 2025, la Argentina importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, el segundo nivel más alto del siglo, con un crecimiento del 28% respecto de 2024. Los fertilizantes nitrogenados, donde la urea es el principal producto, representaron 2,1 millones de toneladas, equivalentes al 52% del total importado. Mientras tanto, Profertil producía alrededor de 1,2 millones de toneladas por año, lo que dejaba un déficit estructural que el país cubría con dólares.
El gas de Vaca Muerta es la llave para cambiar esa ecuación. La urea se produce a partir del amoníaco, que a su vez se sintetiza combinando nitrógeno del aire con hidrógeno derivado del gas natural. El gas y la energía representan alrededor del 70% de los costos de producción del fertilizante, lo que hace que la disponibilidad de gas barato y abundante en la Cuenca Neuquina sea una ventaja competitiva difícil de replicar en cualquier otro lugar del mundo. "El desafío ahora es darle valor a lo que ya tenemos", resumió un ejecutivo del sector en una entrevista reciente.
Dos plantas y una región que depende de las importaciones
El proyecto de Profertil se suma a Fértil Pampa, la iniciativa de Pampa Energía que el gobierno nacional ya aprobó bajo el RIGI en agosto por 2.693 millones de dólares, con una planta de 2,1 millones de toneladas anuales de urea prevista para entrar en operaciones hacia fines de 2029. Si ambos proyectos se materializan, podrían incorporar en conjunto alrededor de 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad productiva, un volumen más que suficiente para reemplazar las importaciones locales y generar excedentes exportables.
El mercado de destino más obvio es Brasil. El país vecino importa entre siete y ocho millones de toneladas de urea por año, principalmente desde Rusia, el Medio Oriente y China, y paga por ello miles de millones de dólares anuales. Un dato de contexto que la guerra en Ormuz vino a reforzar: la región importa el 92% de los fertilizantes nitrogenados que consume, según datos de OLADE y CAF, lo que la hace vulnerable a cualquier perturbación en las cadenas globales de suministro. La producción local de urea usando gas patagónico es, en ese contexto, una solución regional a un problema local.
El impacto sobre la balanza comercial argentina no es menor. El proyecto de Profertil apunta a generar hasta 890 millones de dólares anuales en divisas hacia 2030, combinando sustitución de importaciones y exportaciones, con alrededor del 60% de la producción prevista para los mercados externos. Fértil Pampa suma otros 1.000 millones anuales de impacto sobre la balanza comercial según las estimaciones de Pampa Energía.
El gas de Vaca Muerta lleva años compitiendo por su mejor uso: GNL para Europa o Asia, petroquímica para agregar valor, electricidad para el mercado interno. La urea agrega un destino más a esa disputa, con la particularidad de que el campo argentino, que produce los alimentos que el mundo necesita, está esperando en la otra punta de la cadena.







