"Que no se vengan con la familia”. La frase del intendente de Añelo, Fernando Banderet, en una entrevista resume el diagnóstico de un municipio que hace años convive con una migración que crece más rápido que su capacidad para absorberla. La localidad, ubicada en el corazón de la formación Vaca Muerta, recibió 1.400 nuevos vecinos en 2024, 1.700 en 2025 y ya lleva 546 en lo que va de 2026, a los que hay que sumarle un 20% adicional de gente que vive ahí pero todavía no hizo el cambio de domicilio.
El espejismo de la oportunidad
Banderet fue claro sobre el problema de fondo: llegar a Añelo no garantiza entrar a la industria. "Cuando llegan acá se ven reflejados que es casi imposible acceder a la actividad petrolera", explicó, y detalló que buena parte de los que migran terminan dependiendo de la obra pública o privada para sostenerse, cuando consiguen algo.
Consultado sobre la lógica que empuja a tanta gente a viajar igual —la imagen de una industria con mucha plata circulando, donde cualquiera podría conseguir un laburo bien pago—, el intendente la desarmó sin vueltas: ese trabajo ya tiene dueño. "Hay gente en la localidad, hay gente local que se dedica a eso y no es tanto el trabajo que hay para todos", respondió, y remarcó la prioridad del municipio: "Somos muy defensores del empleo local, de la gente, de los ciudadanos de la ciudad y de la provincia primordialmente para poder entrar a la actividad”, aseveró el mandatario en Buenas Tardes China.
El 2025 no ayudó a mejorar el panorama: fue un año sin grandes inversiones en construcción dentro de los yacimientos, con obras que se fueron cerrando y dejaron a numerosos trabajadores varados. Recién en los últimos meses empezaron a aparecer oportunidades nuevas, aunque acotadas y con la mirada puesta en darle prioridad a los vecinos que ya estaban varados antes que a los que recién llegan.
Una ruta, 20 mil vehículos y un solo camino
El otro frente es la infraestructura vial. Añelo funciona como nodo logístico clave de toda la actividad y eso se nota en el tránsito: la localidad recibe alrededor de 20.000 vehículos por día, gran parte transporte de cargas pesadas como arena para la industria. Durante años, la Ruta Provincial 7 fue la única conexión directa entre Neuquén capital, Río Negro y los yacimientos, lo que la convirtió en un cuello de botella permanente y, según contó el propio Banderet, en una fuente constante de fotos de accidentes.
La obra que promete aliviarlo es la conexión de 51 kilómetros entre la Ruta Provincial 17 y la Ruta Nacional 8, que llevaría parte del tránsito pesado directo a las operaciones sin pasar por el centro urbano. El primer tramo de la circunvalación ya se habilitó el 25 de mayo junto al gobernador Rolando Figueroa, pero el avance es parcial: hoy desvía apenas un 30% de las cargas pesadas que antes atravesaban la ciudad.

Escuelas y salud, al límite
La saturación no es solo de rutas. Banderet recordó que el pico migratorio de 2024 y principios de 2025, cuando llegaron familias enteras desde el norte del país, generó aulas superpobladas y un sistema de salud desbordado por la demanda asistencial. Esa experiencia es la que explica el pedido explícito a quienes hoy evalúan migrar: que vengan solos y con algo concreto asegurado, no con la familia completa detrás de una expectativa.
El intendente también fue específico sobre cómo actúa el municipio con los casos límite: la ciudad no permite que haya gente en situación de calle ni instalada sobre la vía pública, y a quienes son detectados en esa condición se los asiste para que vuelvan a su lugar de origen.
Frente a ese escenario, el municipio enumeró el paquete de obras en marcha: loteos y soluciones habitacionales, agua, gas, electricidad, pavimentación, ampliación de centros de salud, nuevas escuelas y comisarías. Todo apunta a una misma idea, según el intendente: "Dar tranquilidad a la sociedad e ir recibiendo paulatinamente a nuevos vecinos".







