En medio de la incertidumbre global en la industria de los hidrocarburos, Emiratos Árabes Unidos (EAU) pegó el portazo y anunció su salida de Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) sin consultar a Arabia Saudita ni al resto del bloque. La decisión, que se hará efectiva este viernes 1° de mayo, sacudió al mercado energético, que ya venía convulsionado por el bloqueo iraní al Estrecho de Ormuz, y no será indiferente para los diferentes actores del mapa petróleo, entre los que se encuentra Vaca Muerta.
La OPEP nació en 1960 como un mecanismo de defensa del precio y la producción: cuando el mercado se inundaba de crudo y los valores caían, los países miembros se comprometían a recortar su actividad para sostener las cotizaciones. Con los años se sumaron Rusia y otros actores fuera del mundo árabe original —el formato ampliado se llamó OPEP+—, y el grupo pasó a incluir a Venezuela, Ecuador y varios países africanos.
El problema de la organización fue siempre el mismo: las cuotas de producción se acordaban en conjunto, pero el peso de cumplirlas recaía casi exclusivamente sobre Arabia Saudita, los demás miembros tendían a producir por encima de sus compromisos. En el caso de los EAU, la tensión se volvió insostenible.
El país invirtió más de 150.000 millones de dólares en su empresa estatal ADNOC para expandir su capacidad de producción a casi 5 millones de barriles por día, pero las cuotas de la OPEP le impedían usar gran parte de esa infraestructura. Después de años de fricciones, el conflicto en Irán y el bloqueo de Ormuz fueron la excusa perfecta para decir adiós.
"Es una decisión política, tomada tras un análisis exhaustivo de las políticas actuales y futuras relacionadas con el nivel de producción", dijo Suhail Mohamed al-Mazrouei, ministro de Energía de los EAU.
La salida de EAU de la OPEP debería bajar los precios. Incluso Rusia y Estados Unidos coincidieron en esa postura. Si el tercer mayor productor del Golfo queda libre de cuotas y puede maximizar su extracción, el mercado debería anticipar más oferta, sin embargo en las horas posteriores al anuncio los valores del Brent y del WTI tocaron niveles inéditos desde 2022.
Por qué te vas
"La razón es sencilla: los EAU tienen algunos puertos fuera del Estrecho de Ormuz —particularmente Fujairah, que accede directamente al Mar Arábigo— y están logrando exportar parte de su producción por esa vía", explicó a VacaMuerta.ar el experto en mercados de hidrocarburos, Lautaro Maggi. Pero, sin Ormuz navegable, la capacidad de producción de los emiratíes es casi un dato teórico.
Los analistas de ING Economics detallaron en un informe que en el corto plazo la novedad tendrá poco impacto en el mercado porque cualquier expansión de su producción depende de que se restablezca el flujo normal a través del estrecho. El impacto real llegará en el mediano plazo, cuando esa ruta vuelva a ser operativa.
"La OPEP solo fue fuerte en la medida en que los miembros estuvieran dispuestos a retener barriles del mercado, y los EAU fueron uno de esos", añadió Jorge Leon, analista geopolítico de Rystad Energy. "Básicamente siempre actuó como un cartel cuando los precios eran muy bajos", aportó Maggi y remarcó que detrás de la decisión de los emiratos, hay un trasfondo geopolítica.

Sin grandes movimientos, Arabia Saudita se fue alineando con Pakistán, Turquía y, de forma indirecta, con China. Los EAU mantienen una relación estratégica muy estrecha con Estados Unidos entonces decidieron: fortalecer su autonomía energética fuera del grupo y operar en sintonía con la doctrina Trump de presionar para que se produzca más y los precios bajen. Su capacidad es de casi 5 millones de barriles por día.
Si la guerra en Medio Oriente alcanza la paz y Ormuz se abre la situación puede cambiar y todos los países van a salir a rematar su producción, pero la luz al final del tunel no parecer estar cerca y los precios altos no será una cuestión de días o semanas.
Vaca Muerta: la paradoja de estar lejos
Vaca Muerta está geográficamente lejos de los conflictos y muy cerca en términos estratégicos. La distancia convierte a la cuenca en un proveedor atractivo para compradores que buscan certidumbre de suministro, la cercanía la pone en tensión. Mientras los récords de producción se suceden y los precios altos impactan directamente en la rentabilidad de los proyectos, las decisiones de inversión se aceleran. Pero hay un cuello de botella que no se resuelve con precios favorables: la infraestructura de transporte.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que unirá la cuenca neuquina con el mar patagónico a lo largo de más de 400 kilómetros, está en etapa avanzada pero no entrará en operación antes de julio de 2026 con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. Hasta entonces, el excedente exportable está topado por la logística actual. Los precios pueden estar en niveles récord, pero Argentina no puede colocar más barriles en el mercado externo simplemente porque la plomería no alcanza.
Mientras el precio internacional motiva la industria, desalienta a la economía interna por su impacto en los combustibles, por ende en el costo de vía y en la inflación. La salida de los EAU de la OPEP es una señal geopolítica, más que una revolución del mercado. Para Vaca Muerta, el mensaje puede ser positivo pero con matices. Más valor y más demanda, pero por un tiempo limitado,







