Los precios internacionales del petróleo volvieron a acelerarse esta semana de la mano de una escalada militar que no da señales de freno. El Brent, referencia mundial y para Vaca Muerta, cotiza en el mercado de futuros de septiembre por encima de los 100 dólares el barril con una suba diaria de casi el 5% y un crecimiento en julio del 38%, mientras que el WTI, el barril de referencia en Estados Unidos, sube 4% y se ubica por encima de los 91 dólares.
El salto no es un hecho aislado: responde a la ruptura de la tregua que Estados Unidos e Irán habían alcanzado a fines de febrero, después de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. En aquel momento, tras el acuerdo de paz, el Brent había retrocedido hasta los USD 71 por barril. Ese piso quedó atrás: la reactivación de los ataques de ambos lados —tras la definición de Donald Trump de que la tregua "se ha terminado"— reinstaló la prima de riesgo geopolítico en el precio del crudo.
La amenaza sobre Ormuz
Gran parte de la tensión en el mercado pasa por la inseguridad del tránsito en el estrecho de Ormuz, la vía navegable por la que circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. La continuidad de las agresiones y el alejamiento de cualquier negociación profundizan la incertidumbre sobre la seguridad de ese corredor marítimo, clave para el flujo global de crudo.

En ese contexto, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, cuestionó la disposición negociadora de Irán: sostuvo que el problema actual es que Teherán no se toma en serio las conversaciones, y advirtió que si no hay una postura seria del otro lado, Washington hará lo necesario para proteger sus intereses y los de sus aliados.
Doce noches de bombardeos
En paralelo al parte económico, el frente militar no se detiene. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que completó, junto a un video difundido en su cuenta de X, una nueva ronda de ataques contra Irán por duodécima noche consecutiva. Según el comunicado, los blancos incluyeron instalaciones marítimas, depósitos de misiles y drones, puestos de vigilancia costera y sistemas de defensa aérea.
Desde el CENTCOM sostienen que estos ataques debilitan la capacidad iraní para hostigar a marineros civiles y buques mercantes, y precisaron que a lo largo de este mes las fuerzas estadounidenses golpearon decenas de emplazamientos militares en territorio iraní, al tiempo que retomaron el bloqueo naval sobre el país. Hasta el momento, el CENTCOM contabiliza nueve buques mercantes desviados y uno inmovilizado para impedir su entrada o salida de puertos iraníes.
El despliegue estadounidense en la región es de una magnitud considerable: más de 50.000 militares operan actualmente en Medio Oriente, en lo que el Comando describió como un estado de máxima vigilancia, con capacidad de respuesta concentrada y lista para la acción.
Un mercado que vuelve a mirar a Medio Oriente
La combinación de ambos frentes —el militar y el económico— reinstala un escenario que el mercado petrolero había dado por superado tras el acuerdo de febrero. Con Ormuz bajo amenaza y sin señales de una nueva tregua en el horizonte, la volatilidad del crudo aparece nuevamente atada a la evolución día a día del conflicto, más que a los fundamentals tradicionales de oferta y demanda.
Para productores como Vaca Muerta, la suba del Brent y el WTI no es un dato menor: un barril internacional más caro mejora los márgenes de exportación y, en el caso de Neuquén, alimenta directamente la recaudación provincial vía regalías. La otra cara de la moneda es la volatilidad: si la escalada deriva en una negociación rápida, como ocurrió en febrero, el precio puede retroceder con la misma velocidad con la que subió.







