El panorama energético argentino atraviesa un nuevo período de incertidumbre. Un reciente informe de la consultora Aleph Energy analiza la evolución de tres sectores estratégicos: electricidad, minería vinculada a la transición energética e hidrocarburos. La conclusión del estudio es clara: sin un entorno estable, el potencial de Argentina corre el riesgo de estancarse o diluirse. A pesar de estas advertencias, Vaca Muerta se mantiene como un pilar fundamental en el desarrollo energético del país, atrayendo la mayor parte de las inversiones y consolidándose como motor de crecimiento.
En el sector de los hidrocarburos, Vaca Muerta domina el escenario de las inversiones. La formación no convencional acaparó el 76% del total de las inversiones en el segmento upstream durante 2024. El sector inyectó 12.800 millones de dólares en exploración y producción de petróleo y gas, con un marcado énfasis en el desarrollo no convencional. Esta cifra representa un crecimiento del 10% frente a 2023, impulsado principalmente por el segmento petrolero, que aumentó un 21% interanual. El gas natural, en contraste, sufrió una caída del 39%, lo que refleja un cambio en las prioridades del mapa energético nacional.
El 76% de las inversiones se destinó a proyectos no convencionales, fundamentalmente en la Cuenca Neuquina. La región también explicó el 78% del total nacional, lo que ratifica el protagonismo de Vaca Muerta en la estrategia energética del país. Las proyecciones de inversión para 2025 en el yacimiento muestran una tendencia clara: las compañías priorizan áreas específicas con mayores niveles de desarrollo y retorno.

Al comparar los presupuestos asignados para 2025 frente a 2024, los bloques Bajada del Palo Este, Aguada Pichana Este y Aguada del Chañar lideran la lista con las mayores subas interanuales. Bajada del Palo Este, uno de los activos de Vista Energy, tendrá un incremento de 75 millones de dólares respecto a 2024, con una inversión total proyectada para 2025 de 367 millones, un crecimiento del 25.7%.
Aguada Pichana Este (APE), la nave insignia de TotalEnergies en el shale gas, recupera protagonismo con una inyección adicional de 121 millones de dólares, pasando de 213 a 334 millones. Este incremento del 56.8% responde a una estrategia renovada en áreas gasíferas clave. En tercer lugar, Aguada del Chañar, operado por YPF, prevé una inversión de 458 millones de dólares en 2025, un aumento de 94 millones de dólares y una suba del 25.8%.
Otros bloques también registrarán aumentos. Coirón Amargo Sur Este (CASE), operado por Pan American Energy (PAE), crecerá de 297 a 358 millones de dólares, con una diferencia de 61 millones y un incremento del 20.5%. Por su parte, El Trapial Este, explotado por Chevron, aumentará 59 millones de dólares, con una suba del 18.4% interanual, alcanzando los 379 millones en 2025.
Precios globales y desafíos para los hidrocarburos
El informe de Aleph Energy analiza el impacto de los vaivenes del precio internacional del crudo Brent. Un aumento de la oferta (OPEP+, América del Norte), tensiones comerciales y una posible reincorporación parcial del crudo ruso configuran un escenario complejo. Para Argentina, esto implica una amenaza concreta al avance del sector hidrocarburífero, que venía destacándose como motor de crecimiento y exportación, especialmente desde Vaca Muerta.

Desde Aleph advierten que los desarrollos no convencionales pueden seguir siendo viables con precios por encima de 40-50 U$S/barril. Sin embargo, los proyectos convencionales, con mayor peso en provincias productoras, enfrentan una situación crítica, con márgenes estrechos y costos crecientes. Si el precio continúa cayendo, proyectos de exportación que dependen de nueva infraestructura podrían demorarse, afectando la estrategia nacional de consolidarse como exportador neto de energía.
Desde una perspectiva macroeconómica, un petróleo más barato podría moderar la inflación, pero también reduciría el superávit comercial energético, debilitando la recuperación externa del país.
Electricidad y Minería: un panorama con luces y sombras
El mercado eléctrico argentino continúa sin avances concretos. Según el informe, el sector permanece "anestesiado y en terapia intensiva", atrapado en un esquema de subsidios cruzados, reglas inestables y postergaciones decisivas que desalientan inversiones privadas. Se menciona la postergación de la licitación de las concesiones hidroeléctricas y las demoras en la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía (BESS) en el AMBA. La fijación de un precio estacional de electricidad muy por debajo del costo real (US$ 57/MWh frente a un costo estimado de US$ 89/MWh) representa un retroceso en la política de eliminación de subsidios y genera señales contradictorias sobre la voluntad del Estado de avanzar hacia un mercado eléctrico competitivo y autosustentable. Estas inconsistencias generan incertidumbre entre inversores y dificultan la concreción de un entorno regulatorio previsible.
En lo que respecta a la minería vinculada a la transición energética, el informe destaca la alta volatilidad de los mercados globales de minerales críticos como el litio, el cobalto y el níquel. Esto representa un desafío, pero también una oportunidad estratégica para Argentina, especialmente en el contexto del triángulo del litio. El precio del carbonato de litio en China cayó por debajo de los US$ 70.000/tonelada, su nivel más bajo desde 2021. Proyectos como el de Posco en el Salar del Hombre Muerto se reprogramaron para 2026, abriendo una ventana estratégica para nuevos actores. Argentina, con potencial minero aún subexplotado, podría ganar protagonismo, pero necesita afrontar desafíos logísticos, financieros y regulatorios que demandan un marco institucional coherente y estable.







