La producción de petróleo crudo en Argentina experimentó una expansión del 31% en los últimos diez años, un crecimiento signado por una marcada disparidad regional. Un informe reciente del Instituto Argentino de Energía (IAE) revela un incremento extraordinario del 123,6% en la cuenca neuquina, impulsado significativamente por la actividad en Vaca Muerta. En contraste, el resto de las zonas productivas del país sufrieron una caída generalizada y considerable en su producción, afectando a diversas provincias.
El Anuario de Hidrocarburos del IAE pone de manifiesto una clara inflexión en la tendencia productiva durante la década 2014-2024. Inicialmente, entre 2014 y 2020, se observó una disminución del 10,7% en la producción de petróleo a nivel nacional. Sin embargo, esta tendencia se revirtió a partir de 2020, dando paso a un crecimiento sostenido que alcanzó el 47% entre ese año y 2024. Este repunte, impulsado fundamentalmente por el dinamismo de la cuenca neuquina, culminó la década con un incremento acumulado del 31,4% entre 2014 y 2024. Este escenario favorable permitió al país inaugurar un período de exportaciones de crudo en ascenso e importaciones en descenso, generando saldos positivos en la balanza comercial que superaron los u$s5.600 millones en 2024.
En contraposición, este informe detalla una situación crítica en el resto de las regiones productivas. La Cuenca Austral experimentó una contracción del 54,2% en su producción de petróleo durante la última década, mientras que la Cuenca Cuyana registró una caída del 45%. La Cuenca del Golfo de San Jorge también se vio afectada con una disminución del 26,8%, y la Cuenca del Noroeste sufrió un desplome del 55% en su producción. Esta realidad transformó radicalmente el panorama hidrocarburífero argentino, consolidando el predominio del petróleo no convencional extraído de Vaca Muerta.
Un patrón similar se observa en la producción de gas natural. Si bien la década analizada muestra un crecimiento global del 22,3%, este se concentra principalmente en el período 2014-2019, con un aumento del 18,9%. Entre 2020 y 2024, el crecimiento de la producción de gas natural se desaceleró significativamente, alcanzando apenas un 2,77%. El informe del IAE subraya la "extraordinaria declinación de todas las cuencas productivas nacionales de hidrocarburos, con la excepción de las cuencas neuquina por la performance de Vaca Muerta y la Austral por los descubrimientos del consorcio encabezado por TotalAustral desde 1980".
Esta crisis en las cuencas convencionales tiene un impacto directo y significativo en las economías provinciales. La reducción en la producción conlleva una disminución en las regalías percibidas por las provincias productoras, lo que podría generar tensiones políticas y la necesidad de reconfigurar sus finanzas. El Instituto advierte sobre el "gran impacto en las economías provinciales, y particularmente en la reconfiguración de las fuentes de trabajo, en la generación de empleo provincial y en la administración de las provincias donde la producción de hidrocarburos es declinante". Este fenómeno, denominado "efecto Vaca Muerta", se explica por la mayor rentabilidad que ofrece la explotación no convencional, lo que motiva la desinversión en yacimientos maduros, cuya recuperación resulta técnicamente más compleja y costosa.
Además de las implicaciones económicas, la declinación productiva crónica de petróleo y gas natural en las cuencas convencionales podría acarrear consecuencias sociales y ambientales. Esta situación "podría provocar éxodos poblacionales y otros desequilibrios ecológicos relacionados con el abandono de pozos petroleros y el crecimiento de pasivos ambientales no remediados en caso de no implementarse una política pública adecuada".
A pesar de este panorama desafiante en las cuencas tradicionales, Vaca Muerta emerge como la gran reserva de hidrocarburos del país. El informe revela que las reservas comprobadas de petróleo crecieron un 28,9% en la década 2013-2023, en línea con el aumento de la producción a nivel nacional, impulsado casi exclusivamente por el crecimiento de los no convencionales. En cuanto al gas natural, las reservas comprobadas experimentaron un incremento aún mayor, del 48,5%, mientras que la producción solo creció un 22% en el mismo período.
Este crecimiento de las reservas, superior al de la producción, ofrece una base alentadora para la colocación de hidrocarburos tanto en el mercado interno como en el internacional, siempre y cuando se alcancen precios competitivos. Sin embargo, el IAE plantea un interrogante estratégico crucial para el futuro del sector energético argentino: "El país tiene recursos de petróleo y gas natural no convencionales de magnitud significativa a nivel mundial. Aunque, aún no ha demostrado la viabilidad de colocar esa producción tanto en el exterior como en el interior del país con precios competitivos".
En este sentido, el reporte del IAE enfatiza la necesidad de abordar el debate sobre los precios de competencia de la producción de energía en Argentina y la posibilidad real de abastecer al mercado global a precios competitivos, una cuestión que considera aún no se evaluó en el país. El futuro del sector hidrocarburífero argentino estará marcado por la consolidación de Vaca Muerta como motor productivo y por la implementación de políticas que mitiguen el impacto de la declinación en las cuencas convencionales, al tiempo que se busca la competitividad en los mercados internacionales.







