Zeus dejó de ser una promesa. YPF confirmó la incorporación oficial del primer equipo de fractura 100% eléctrico en la historia de Vaca Muerta, cerrando el ciclo que arrancó en agosto cuando los primeros componentes del sistema Zeus de Halliburton llegaron al país desde Estados Unidos con destino previsto al cuarto trimestre del año. La confirmación también tiene una dimensión global: es el primer despliegue de esta tecnología fuera del territorio norteamericano, donde ya opera en formaciones de alta exigencia como el Permian y el Marcellus.
"Estamos incorporando la última tecnología disponible en el mundo para seguir mejorando la productividad, la eficiencia y la competitividad de nuestras operaciones. Nuestro objetivo es convertir a YPF en la compañía de no convencionales más importante del mundo, y eso requiere innovar permanentemente e incorporar las mejores soluciones disponibles para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta", afirmó Matías Farina, vicepresidente ejecutivo de Upstream de YPF.
Una máquina distinta por dentro
La diferencia estructural entre Zeus y los equipos convencionales es que un set tradicional despliega 27 bombas diésel, y los equipos nuevos operan con 12 bombas eléctricas que hacen el mismo trabajo de manera más eficiente, con menor footprint en superficie y sin las emisiones directas que generan los motores de combustión. La confirmación oficial de la empresa de bandera nacional agrega ahora los números técnicos que lo dimensionan con precisión.
Cada bomba del sistema entrega 5.000 caballos de fuerza hidráulica sostenidos, con caudales de hasta 22 barriles por minuto y presiones de hasta 9.500 psi. El set completo requiere entre 20 y 30 megavatios de potencia instalada, un número que para entenderlo en escala equivale al consumo promedio de una ciudad de 30.000 hogares. Esa energía no llega desde la red sino que se genera en el lugar mediante turbinas o motores alimentados con gas natural de yacimiento, comprimido o licuado, una solución que resuelve el desafío logístico de llevar infraestructura eléctrica hasta cada locación en la estepa patagónica.
La arquitectura eléctrica elimina transmisiones automáticas, sistemas hidráulicos complejos y embragues, que en los equipos convencionales son los principales puntos de falla y generadores de tiempo no productivo. La reducción del footprint que permite operar con menos bombas llega al 34% respecto de un set convencional, lo que libera superficie en la locación y reduce el movimiento de camiones cisterna, uno de los factores que más presión genera sobre la infraestructura vial de la cuenca.
OCTIV, el cerebro digital
Zeus no opera solo. Viene integrado con la plataforma digital OCTIV Auto Frac de Halliburton, un sistema de automatización que ejecuta las operaciones de bombeo con parámetros digitales en tiempo real, garantiza consistencia en el tratamiento de cada etapa y mantiene al personal alejado de las zonas de alta presión durante la operación. Es la misma lógica que YPF aplicó con el set de fractura autónoma de 203 horas en Bandurria en julio, pero ahora con la potencia eléctrica como base operativa.
El ahorro que viene
El impacto sobre los costos todavía no está capturado en los números del sector porque Zeus acaba de empezar a operar. Pero los especialistas de la industria calculan que la transición hacia sistemas eléctricos permitirá reducir el consumo de diésel en conjuntos de fractura hasta un 60% en un horizonte de cuatro años. En operaciones de simul-frac, donde se fracturan dos pozos en simultáneo y los tiempos de bombeo son continuos, el reemplazo de combustible líquido por gas de yacimiento puede significar ahorros millonarios por mes y por set, sumado a una caída superior al 30% en las emisiones de dióxido de carbono.
YPF tiene comprometidas cuatro flotas Zeus con Halliburton. Esta es la primera. Las siguientes llegarán a medida que la infraestructura de soporte esté lista y la operación del primer set valide las proyecciones de eficiencia que la compañía tiene en carpeta. Cuando las cuatro estén operativas, una parte significativa de las etapas de fractura que YPF ejecuta en la cuenca habrá dado el salto de la combustión a la electricidad.







