De cada barril de petróleo de exportación que produce Vaca Muerta sin RIGI, el 60% se va en costos y ganancias de las empresas. Del 40% restante, que corresponde a los distintos niveles del Estado, Neuquén se queda con apenas el 13%. El gobierno nacional retiene el 27%, de los cuales 10 puntos se redistribuyen entre el resto de las provincias argentinas y 17 quedan en manos del Estado nacional. "Más del 2% le va a la provincia de Buenos Aires sin hacer absolutamente nada", dijo el gobernador Rolando Figueroa durante su presentación en el Neuquén Day 2026, el encuentro de negocios e inversiones que la provincia organizó este lunes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires.
El número no es una queja sino el punto de partida de un argumento más amplio. Con ese 13%, explicó Figueroa, la provincia financia obra pública, educación e infraestructura. Es la que más invierte en obras públicas per cápita del país y la cuarta en términos absolutos, la que más invierte en educación y la cuarta que más exporta. "Ya hemos pasado a Chubut, Mendoza y en dos o tres años vamos a estar pasando a Córdoba también", afirmó.
La ventana que no es infinita
Lo que subyace en el discurso de Figueroa es una urgencia que el gobernador no disimula. "Tenemos una ventana de tiempo y tenemos que acelerar para extraer todo nuestro gas y nuestro petróleo" y fue directo sobre las consecuencias de no hacerlo: "Si no lo hacemos, seguramente vamos a estar perdiendo muchos recursos, y no solo para Neuquén, sino para la Argentina".

La referencia no es abstracta. Otras cuencas del país, como el Golfo San Jorge en Chubut y Santa Cruz, atravesaron décadas de bonanza petrolera sin lograr diversificar sus economías. Hoy enfrentan el declive de la producción convencional sin una base alternativa que las sostenga. Figueroa lo dijo con una frase que resume ese temor: "No queremos que nos pase como a otras provincias que se va el gas y el petróleo y después muchos de los que vivieron de eso ni siquiera se acuerdan el nombre de la provincia que les dio mucho durante tantos años".
El RIGI como desbloqueador
El mandatario también salió a defender el RIGI ante críticas que circulan en el debate público. "Algunos hablan del RIGI como si fuera malo, pero cuando gobernaban otros y lo presentaban era bueno", dijo, y explicó que el régimen fue clave para resolver cuellos de botella que frenaban la escala necesaria para que los proyectos de infraestructura se volvieran viables.
Un dato que el gobernador rescató es que inicialmente el RIGI no incluía al upstream de gas y petróleo, y que fue a pedido de Neuquén que se lo incorporó. "Dentro de la cadena formativa de precios, era muy importante incluir el upstream para poder llegar al mundo siendo mucho más competitivos", afirmó. Y calificó de "grave error" la idea de que sin ese régimen las inversiones se hubieran hecho de todas maneras.
La rebaja de 10 puntos en la alícuota del Impuesto a las Ganancias para proyectos dentro del régimen también apareció como un factor que permite competir con los principales exportadores globales de GNL, con Estados Unidos a la cabeza.
Más allá del petróleo
El Neuquén Day no fue solo un evento petrolero. Figueroa presentó ante embajadores, ejecutivos y funcionarios nacionales una provincia que apuesta a diversificar su economía sobre la base de los ingresos que genera Vaca Muerta. El turismo, la producción agrícola bajo riego, las energías renovables y la industria del conocimiento aparecieron como los ejes de esa diversificación.
En materia de riego, anticipó que la provincia trabaja en un proyecto para poner bajo riego el Valle del Limay y anunció que en las zonas productoras de gas y petróleo también se producirá alfalfa, pasturas y forraje. "Donde hoy se produce gas y petróleo, vamos a producir también alimentos", resumió.
El 13% es poco, pero es el punto de partida. Lo que Figueroa fue a decir a Buenos Aires es que Neuquén sabe lo que tiene, sabe cuánto tiempo dura y tiene un plan para que cuando el petróleo baje, la provincia no tenga que empezar de cero.







