La tensa calma en el estrecho de Ormuz se quebró este domingo cuando Estados Unidos bombardeó dos lanzadores pertenecientes a la Guardia Revolucionaria iraní en la isla de Larak. Este fue el primer ataque estadounidense contra objetivos iraníes desde fines de julio y desde Teherán prometieron represalias, por lo que se espera una nueva escalada de violencia en Medio Oriente. El petróleo dejó su letargo y empezó a subir.
La acción fue confirmada por un funcionario estadounidense, quien señaló que los lanzadores estaban siendo preparados para desplegar cohetes con minas navales en el paso marítimo.
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el ataque y afirmó que provocó muertos y heridos entre sus efectivos y civiles, aunque no proporcionó un número preciso de víctimas. El cuerpo de élite iraní calificó la operación como una "agresión" estadounidense y advirtió que será respondida. Medios iraníes habían informado previamente de explosiones en las proximidades de la isla y señalaron que el ataque habría sido realizado con drones.
Ante esta situación, el precio del petróleo volvió a subir y superó nuevamente el umbral de los 90 dólares tras casi una semana de caídas. La cotización del Brent para los contratos futuros de octubre tuvieron un salto de más del 2% tras los ataques y se comercializan a 91.04 dólares, mientras que el WTI tiene un comportamiento similar con un precio de USD 86.22.

Larak está situada frente a la costa sur de Irán, cerca del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo y escenario de una creciente confrontación entre Washington y Teherán.
El ataque se produjo después de que Estados Unidos advirtiera que respondería ante cualquier intento iraní de colocar nuevas minas navales en el estrecho, una amenaza que podría afectar gravemente al tránsito de buques comerciales.
La operación representa una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán y es el primer ataque estadounidense conocido contra territorio iraní desde julio.
La Guardia Revolucionaria aseguró que Estados Unidos será responsable de las consecuencias de la operación y anticipó una respuesta, sin precisar cuándo ni de qué manera se produciría.
La situación en el estrecho de Ormuz es seguida con especial atención por los mercados internacionales debido a su importancia para el transporte marítimo y el suministro mundial de petróleo, ya que por allí circula el 20 por ciento del crudo mundial.







