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VacaMuerta.ar Editorial

Rolo Figueroa y su cambio de paradigma

Mr. Vacamuerta por Mr. Vacamuerta
29 de diciembre de 2024
en Editorial, Neuquén
9 minutos de lectura

A Rolando Figueroa no le tembló el pulso. La historia revelará las verdades del “affaire” Gloria Ruiz, pero está claro que el gobernador de Neuquén termina el año con caudal político y un poder de fuego que construyó desde que le arrebató el reino a la mesa chica del Movimiento Popular Neuquino, tras casi seis décadas de mandato ininterrumpido. 

Como un alquimista, Rolo amalgamó y alineó en una misma tropa a “soldados” con diferentes raigambres políticos, muchos de ellos caídos del tanque que supo ser el MPN. Varios con sed de venganza contra los generales de siempre en el partido fundado por los Sapag. Hábil, pragmático, en el inicio de su gestión fue ladrillo fundamental en la avanzada de gobernadores patagónicos, en un bloque que de entrada luchó contra el ajuste y las medidas de Javier Milei, pero que con el tiempo se diluyó y en general terminó jugando siempre para las aspiraciones presidenciales. Eso sí, Rolo siguió en su plan personal, ajeno en gran medida al poder central, y con buenas migas con un Alberto Weretilneck que se subió al tren de Vaca Muerta y ahora está embarcado en la reconfiguración del sistema productivos de Río Negro.

El mandatario neuquino, a diferencia del Brujo rionegrino, no necesitó acordar demasiado con las Fuerzas del Cielo porque gobierna la provincia con rienda corta y porque posee Vaca Muerta, una enorme roca que no para de dar dividendos, generar divisas y ofrecer sueños de bonanza. Tanto es así, que sus ministros repiten con pecho erguido que “Neuquén sólo depende un 18%, en términos económicos, de la coparticipación nacional”, lo que le ofrece una autonomía que suena a casi exclusiva en el concierto argento. 

Hay cosas que sí aprendió del sapagismo el actual gobernador, sobre todo en lo que se refiere a energía. Rolo no dio el brazo a torcer en la pelea con Nación por la reformulación de las concesiones del complejo hidroeléctrico regional, le ladró en el intento de hacer desaparecer la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) y recién se plegó al RIGI (en una versión de corte local) cuando supo de buena fuente que Milei firmaría el decreto con el que reglamentó la nueva ley de hidrocarburos (incorporada en la Ley Bases). 

Diplomático, avezado en las artes de la seducción, apostó por la Región Grande de Sudamérica y comenzó a tender puentes con Chile y Brasil, en un inicio, pero también con Uruguay y Paraguay, sabiendo que las exportaciones de hidrocarburos serán una herramienta vital para la macroeconomía nacional. Lo hizo jugando en solitario, consciente que las relaciones diplomáticas no son el fuerte de Milei y los suyos, pero sabiéndose en tándem con aquellos que sí conocen la industria, como Horacio Marín (presidente de YPF) y sobre todo Daniel González, mano derecha del ministro Toto Caputo. 

“Dueño” de la llave del no convencional argentino, desde el día que se encontró cara a cara con Lula da Silva cree que el presidente de Brasil “focalizó Vaca Muerta” y quedó encantado con la idea de construir un nuevo gasoducto, que provea del recurso necesario para hacer funcionar la maquinaria industrial en un país que depende sobremanera de los recursos hídricos en términos de generación eléctrica, y que viene de una crisis energética que le costó demasiado caro. Hace algunas semanas comenzó a llover y los brasileros respiraron, aunque en la administración de Lula ya pusieron en marcha un mega proyecto de inversiones para construir complejos de generación térmica. 

Para vender el gas que producimos, antes de hacer nuevas obras, hay que llenar los ductos que ya tenemos

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¿Y Chile? Figueroa, este Figueroa pragmático y que habla de “nuevos paradigmas”, abraza la necesidad de reconstruir la confianza de los chilenos, que todavía sufren el mal trago del corte en el abastecimiento de gas cuando la letra de los contratos pasó a valer nada, y el gobierno kirchnerista priorizó el abastecimiento local de gas natural. 

“Nosotros tenemos el ducto, pero lo usamos en un 20% y estamos desperdiciando dinero y recursos. Para vender el gas que producimos, antes de hacer nuevas obras (por el potencial proyectos de construir un nuevo gasoducto que conecte con Bio Bio), hay que llenar los ductos que ya tenemos. Con la reversión del (gasoducto) Norte, a Chile le podemos entrar con gas natural por el norte, por el centro y con nuestro caño. Pero para eso, hay que trabajar en la confianza de que no vamos a romper esos acuerdos”. En eso trabaja el mandatario neuquino, que ya ha tenido algunas reuniones con el ministro de Economía de Boric.

Neuquén es mirada desde Occidente y Oriente (se confirmó el envío de 1.000.000 de barriles de crudo a la India), de aquí y de allá, y nadie mejor que Figueroa para tener la centralidad de la escena. De la misma manera que rompió lanzas con el MPN y se lanzó a un mar incierto en un proceso electoral que para él duró años, hace algunas semanas no titubeó y dio la orden de ir por la “cabeza” de su ahora ex vicegobernadora, separada del cargo por inhabilidad moral e incinerada en la hoguera de la política. Gloria Ruiz no sólo habría cometido una sumatoria de ilícitos valiéndose de los dineros públicos, también y por sobre todas las cosas, intentaba iniciar un vuelo propio, algunos dicen que carreteando en la misma pista que la diputada libertaria Nadia Márquez. 

“Existe un cambio de paradigma”, repitió varias veces el gobernador en el informe de gestión que ofreció junto a todo su gabinete el viernes, contestando las preguntas de la prensa y dejando en claro que en su mandato “habrá tolerancia cero” con la corrupción, que la ciudadanía de Neuquén no “puede estar conducida por gente sospechada” y que el escándalo que explotó en el corazón del “Mundo Ruiz” terminó de la “mejor  manera”, porque “actuaron todos los resortes del Estado, los legisladores lo hicieron de manera impecable, también lo hizo la Justicia, el Banco de la Provincia de Neuquén”, y aportó lo suyo “la independencia del peronismo”.

“Triste y desilusionado” jura estar por Ruiz, pero no hizo demasiada autocrítica en torno a su decisión de elegirla para la fórmula que terminaría con tantos años de emepenismo puro, aunque sí explicó que se definió por ella a último momento porque estaba convencido que ese tándem “tenía que estar constituida por una mujer y un hombre”, y que esa mujer no debía estar emparentada “con ninguna fuerza política de orden nacional”. 

Es un análisis cuasi épico de su llegada al peldaño más alto del Ejecutivo aclaró: “Me animé a desafiar a todo el poder real de la provincia, a las familias que siempre ganaban, y contra muchos pronósticos, logré vencer”. Y para cerrar el tema, y casi como lanzando la última palada a la fosa política de Ruiz, concluyó: “Con el fin del proceso (la separación del cargo) se le devolvió institucionalidad a la provincia. Es más, ahora la Legislatura la preside alguien de la oposición”, dejando en claro la amplitud que jura poseer. 

Figueroa hoy quiere sólo referirse a cuestiones de gestión. Se ocupó una y otra vez de poner en tela de juicio las definiciones políticas de años pasados (“siempre se presentan las mismas familias en las licitaciones”, espetó), sobre todo de la gestión de Omar Gutiérrez, y denunció una profunda carencia en materia de infraestructura vial y de servicios públicos en muchas ciudades de la provincia. Anunció que el 2025 llegará con 1.000 millones de dólares de inversión en obra pública, pero que el déficit actual en esa materia es “de unos 4.000 millones de dólares. Es una vergüenza que sobren canchitas de césped sintético por todos lados y que haya ciudades que pasen todos los días 12 horas sin luz, que no tengan agua potable, gas natural, cloacas o pavimento. Llegamos para ordenar las prioridades, para realizar una planificación plurianual que nos permita hacer una mejor Neuquén, que crezca lo más que podamos”.

Habla pausado y caudaloso Figueroa. Y no desaprovecha oportunidades. De los gobernadores patagónicos, se ubica entre los que “tienen autonomía” en relación al poder central y coloca a su lado a Weretilneck y a Claudio Vidal (Santa Cruz), al rionegrino en términos más amistosos aunque en varias oportunidades hayan enviado a sus legisladores nacionales a votar con intereses encontrados. 

Ahora están del mismo lado del mostrador por Vaca Muerta y su futuro de grandeza, pero también en escenarios de estrategia electoral, donde seguramente los encontrará tocando en la misma sintonía. “Con Alberto tenemos proyectos en conjunto, yo siempre con la camiseta de Neuquén puesta. Hoy es tiempo de gestión, y todavía no hablamos de candidaturas. Lo que sí tengo claro es que en las elecciones (legislativas) será el Gobierno Nacional vs. La Neuquinidad. No habrá tercera opción, porque la gente se cansó de mirar para otro lado. Será la mirada de Buenos Aires o la defensa de la Neuquinidad. Desde mi punto de vista, habrá polarización”, transparentó Rolo.

Weretilneck elucubró su Juntos Somos Río Negro a imagen y semejanza del MPN, buscando una estructura donde pudiese confrontar mano a mano con los partidos nacionales y no morir en el intento. Tanto el Alberto rionegrino como Rolo intentarán desarmar a los partidos tradicionales y enfocarse en la construcción de una polarización con las Fuerzas del Cielo, en una contienda electoral que asoma lejos (en octubre si no hay PASO), pero en la que deberán trabajar desde ahora porque el partido libertario se siente fuerte y poderoso. 

Cada provincia pondrá en juego tres bancas de senadores; Neuquén elegirá otro tanto para diputados y Río Negro, dos en esa misma Cámara Baja. Con diferentes complejidades por delante, y una proyección para los próximos años de inversiones que suenan fabulosas (superávit comerciales, construcciones de ductos, barcos de GNL, etc), Figueroa y Weretilneck tendrán que ser más astutos que nunca porque necesitarán de esos “alfiles” en el Congreso, sobre todo el nacido en El Bolsón. 

Es que a esta altura nadie duda que el fin de año que se acerca será, a diferencia de lo que muchos pensaban, con paz social y un “carnaval” anticipado para el gobierno nacional. Con la inflación tirando a deflación (no tanto aquí, cerca de Vaca Muerta), la profunda corrección fiscal que se hizo y no se murió en el intento, el achique de la brecha cambiaria (aun después de los últimos coletazos de los diferentes dólares), el riesgo país en baja y la economía mostrando alguna tenue mejora, Javier Milei y su troupe pueden comenzar a pensar en el armado electoral del año próximo con oxígeno suficiente, encuestas con ofrecen datos esperanzadores y la posibilidad cierta que el Fondo Monetario Internacional vuelva a abrir las puertas, sobre todo a partir de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. 

Instrumentando políticas de corte liberal en una mano y populistas en la otra, con un pragmatismo que asombró incluso a su propia tropa (varios saltaron del barco por eso, a otros los lanzó por la borda), el primer presidente anarcocapitalista del mundo se atrevió a la prohibido: ajustar, ajustar y ajustar, defender el déficit fiscal como a sus perros y avanzar en prácticas que en el Triángulo de Hierro gustan en llamar pomposamente “un cambio cultural”, pero que en la práctica es polarizar con el peronismo, construir poder desde las redes sociales y atacar sin miramiento a eso que dicen habitar en el planeta de la “casta”, aunque no se entiende demasiado bien cuáles son las características para pertenecer o no (¿Ritondo no es casta?). 

Hay algo que es indudable: esa transformación cultural que, como concepto, dicen que pergeñó Santiago Caputo, fue un acierto. La sociedad se cansó. Hartazgo puro. Milei, sus manera y agravios, son el resultado del fango de la política. 

Figueroa podría decirse que está en las antípodas de Milei porque hace política desde que tiene memoria, porque navegó en diferentes aguas de la estructura estatal y porque cree, “a diferencia del presidente, que el Estado debe estar presente donde haya necesidades”. Eso sí, los dos hablan de cambios, uno “cultural”, el otro de “paradigmas”. Ambos, a su manera, entendieron como poco las transformaciones que estaba pidiendo la sociedad en este verdadero cambio de época. 

Etiquetas: Rolando FIgueroavaca muertaweretilneck

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