La escalada bélica en Medio Oriente, entre Estados Unidos, Israel e Irán alcanzó este lunes un nuevo punto crítico cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron un segundo ataque masivo contra South Pars, el mayor complejo petroquímico y gasífero de la República Islámica, ubicado en Asaluyeh, sobre el Golfo Pérsico.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, confirmó la operación y aseguró que la planta representa aproximadamente la mitad de la producción petroquímica de Irán. Según sus declaraciones, junto al ataque de la semana pasada contra la segunda instalación más importante del sector, ambas infraestructuras —responsables en conjunto de alrededor del 85% de las exportaciones petroquímicas iraníes— quedaron inhabilitadas.
"Esto representa un duro golpe económico para el régimen iraní, con pérdidas de decenas de miles de millones de dólares", sentenció Katz en un videomensaje difundido por su oficina. Sin embargo, el militar no determinó el efecto que el daño la infraestructura puede tener en el comercio internacional energético.
Desde Teherán, las autoridades reconocieron los ataques pero intentaron minimizar su alcance. La Compañía Nacional de Industrias Petroquímicas de Irán informó que la situación está bajo control y que se evalúan los daños técnicos. Afortunadamente, no se reportaron víctimas.
Medios iraníes precisaron que los bombardeos alcanzaron las empresas Mobin y Damavand, encargadas de proveer electricidad, agua y oxígeno a las petroquímicas de la zona, por lo que el suministro eléctrico de todas las plantas de Asaluyeh permanecerá interrumpido hasta que esas compañías sean reparadas.

South Pars, compartido con Qatar, es el yacimiento gasífero más grande del mundo y se encuentra bajo las aguas del Golfo Pérsico. Fue descubierto en 1990, queda a unos 100 kilómetros de la costa iraní, frente a Asaluyé, donde se concentran refinerías y plantas de procesamiento.
Semanas atrás, misiles iraníes impactaron dos veces la Ciudad Industrial de Ras Laffan en Qatar, en la misma cuenta, pero en la otra cosa, generando graves daños a la infraestructura y afectando el comercio de GNL en el mundo. Su reconstrucción podría demandar hasta cinco años.
Gestionado por la empresa estatal QatarEnergy, Ras Laffan es el centro de gas natural licuado más importante del mundo, ya que integra transporte, procesamiento e instalaciones portuarias.







