Vienen bajando los proyectos del RIGI a Vaca Muerta. Luego de meses de incertidumbre, donde las iniciativas aprobadas para el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones se acumulaban en Río Negro, Buenos Aires, La Pampa, las provincias cuyanas, Salta o Jujuy, finalmente Neuquén entró en el mapa, con dos autorizaciones en la última semana y la llegada al podio de las inversiones.
El Gobierno Nacional, a través del Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobó el proyecto de Pampa Energía, por USD 4.500 millones para el desarrollo de Rincón de Aranda, mediante un importante programa de perforación y la construcción de infraestructura clave que llevará el área a los 100 pozos. Este fue el décimo yacimiento de petróleo más productivo de la cuenca Neuquina en 2025.
Esta nueva aprobación no es un dato menor para Vaca Muerta. Se trata del primero para el upstream y el segundo proyecto de mayor inversión de todo el RIGI a nivel nacional, apenas detrás de la iniciativa de Southern Energy, que impulsan Pan American Energy y Golar LNG, para el desarrollo del GNL en el Golfo San Matías, Río Negro, valuada en 15.156 millones de dólares. Y es, además, el primer desarrollo upstream —exploración y producción pura, no infraestructura de exportación— que ingresa al régimen desde Vaca Muerta.
El anuncio llegó pocos días después de otro hito con sello neuquino: la adhesión del Gasoducto San Matías, impulsado por San Matías Pipeline SA (la sociedad vehículo que armó Pan American E&P para la ocasión), que se convirtió en el primer proyecto del RIGI en arrancar formalmente desde territorio provincial. Dos anuncios es menos de una semana para la city neuquina del shale: la provincia pasó de mirar desde la vereda cómo Río Negro acumulaba los proyectos más grandes —VMOS, el propio GNL de PAE-Golar— a tener nombre propio en el podio.
Rincón de Aranda: la apuesta de Mindlin
El ministro Luis Caputo lo definió con números gruesos: la inversión de USD 4.500 millones permitirá exportaciones por USD 17.000 millones a lo largo de 30 años, sobre una producción proyectada de 305 millones de barriles. El propio funcionario sostuvo que las condiciones del régimen le permitieron a Pampa Energía elevar un 50% el plan de explotación que tenía previsto originalmente para el área. El empleo directo rondará los 800 puestos, con otros 1.000 indirectos.

El bloque, de 240 km² en plena ventana de shale oil, lo compró Pampa a TotalEnergies a mediados de 2023. La producción ya venía mostrando una curva agresiva: pasó de menos de 1.000 barriles diarios a comienzos de 2025 a 17.100 al cierre del año, un salto del 355% interanual. Actualmente genera unos 20 mil barriles diarios y su ampliación la llevará a 45 mil.
“La aprobación del RIGI es muy importante porque nos permite acelerar las inversiones. Podremos desarrollar la parte norte del área, acelerar el ramp-up y extender el plateau de producción”, explicaron desde la empresa.
San Matías: el primero con apellido neuquino
El otro proyecto, el gasoducto de 480 kilómetros y 36 pulgadas que unirá el Predio Cabecera Tratayén con la estación compresora de San Antonio Oeste, tiene una lógica distinta: no extrae, transporta. Con una inversión de USD 1.300 millones y una capacidad de 27 millones de metros cúbicos diarios, su función es alimentar exclusivamente las terminales de licuefacción de GNL proyectadas en el Golfo San Matías.

El cronograma de inversión es exigente: en el primer año se acreditarán 454 millones de dólares y USD 501 millones en el segundo, con fecha límite al 31 de mayo de 2027 para el grueso del compromiso. Y hay una cláusula que vale la pena seguirle el rastro: al menos el 20% del monto total —unos USD 260 millones— deberá contratarse con empresas argentinas, tanto en construcción como en operación.
¿Cuánta plata es esto para Neuquén?
Acá conviene separar dos planos, porque no todo lo que entra al RIGI le pesa igual a la caja provincial. Rincón de Aranda sí genera regalías directas, porque produce y exporta petróleo. Tomando la alícuota estándar del 12% sobre el valor de boca de pozo, una exportación proyectada de USD 17.000 millones a lo largo de 30 años podría traducirse en un piso de entre USD 1.800 y USD 2.000 millones en regalías para la provincia durante la vida útil del proyecto. Es una cuenta gruesa, sensible al precio del Brent y a la curva real de producción año a año, pero da la magnitud: estamos hablando de una porción no menor de los ingresos petroleros que hoy sostienen el superávit fiscal neuquino.
El Gasoducto San Matías es harina de otro costal. Al ser un activo midstream, de transporte, no de extracción, no genera regalías por sí mismo. Su impacto para Neuquén es indirecto pero estructural: habilita que el gas producido en la cuenca llegue a las terminales de exportación de GNL, lo que sostiene (y empuja al alza) la actividad de los productores que sí pagan regalías a la provincia. En otras palabras, no es plata que entre directamente a la caja de Rentas, pero sin un caño con esa capacidad, buena parte del gas incremental de Vaca Muerta no tiene cómo salir al mundo.







