SI bien se mantiene el alto al fuego en Medio Oriente, Estados Unidos e Irán no se ponen de acuerdo para la reapertura total del estrecho de Ormuz, que no opera al 100% desde principios de marzo, y así el barril de petróleo mantiene una inestabilidad sin control que esta semana lo acerca a los 90 dólares.
Las cotizaciones están en alza, con el Brent por encima de los 89 dólares, su cotización más alta en las últimas dos semanas, a la espera de que Washington y Teherán acuerden las condiciones para el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico. El WTI norteamericano sigue la misma tendencia y se ubica por encima de los 83 dólares.
La suba responde a la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, el paso por donde circula cerca del 25% del petróleo que se comercializa a nivel mundial. La falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán mantiene en vilo a los mercados: Teherán condiciona la reapertura al levantamiento del bloqueo naval y al cese de las acciones militares estadounidenses, mientras que Donald Trump reclama compensaciones por ataques atribuidos a Irán en las últimas décadas.

El comportamiento de los precios no fue lineal a lo largo de la sesión: en algunos tramos moderaron la suba ante trascendidos sobre una posible aproximación diplomática entre Washington y Teherán, señal de que el mercado sigue de cerca cualquier gesto que permita anticipar una salida negociada.
A la tensión diplomática se sumaron nuevos episodios de inseguridad marítima: un ataque atribuido a los hutíes contra un carguero en el mar Rojo, con víctimas fatales, y otro incidente registrado en el golfo de Omán. Ambos episodios reforzaron la prima de riesgo geopolítico que ya venía incorporando el crudo.
Con estas cifras, el Brent acumula varias ruedas consecutivas de ganancias y se ubica en niveles que no alcanzaba antes de la actual escalada de tensión en Medio Oriente. Los operadores seguirán atentos a las señales que puedan surgir de las negociaciones entre ambos países para determinar cuándo podría normalizarse el tránsito por el estrecho.
Para Vaca Muerta, la escalada del Brent es una variable a seguir de cerca: buena parte de la renta petrolera provincial —y la exposición fiscal de Neuquén— está atada a estos movimientos.







