El anuncio de Javier Milei de multar y sancionar a las empresas que realizan operaciones en las Islas Malvinas, y la decisión de endurecer su postura ante la explotación de recursos naturales en el lecho marino —fundamentalmente el proyecto de hidrocarburos offshore Sea Lion—, generó un efecto inmediato en las compañías multinacionales que operan en Vaca Muerta.
Las compañías de servicios SLB y Halliburton, las de mayor actividad en la Cuenca Neuquina, y la prestadora de equipos Baker Hughes informaron oficialmente que no desarrollarán proyectos en el archipiélago del Atlántico Sur y confirmaron su compromiso con la industria en Argentina.
La reacción que generó la Cadena Nacional de las tres compañías no es casual. El presidente tomó las medidas y plantó postura sobre Malvina, tras casi dos años y medio sin grandes decisiones, pero la bandera del Mundial tras el triunfo ante Inglaterra, el amarre de un buque británico en Tierra del Fuego y los avances del Sea Lion movieron las piezas necesarias para que Milei cambie de estrategia y se ponga firme.
No usó una estrategia novedosa, pero se agarró de los disponible con convicción y firmó el Decreto 868/2026 que trasladó la aplicación de la Ley 26.659 al Ministerio de Relaciones Exteriores y estableció un plazo de diez días hábiles para que los presuntos infractores presenten su descargo, bajo apercibimiento de inhabilitaciones de entre cinco y 20 años para operar en el país. La norma, vigente desde 2011 y presentada por Fernando Pino Solanas, es la herramienta que se usa desde entonces con éxito escaso, sin embargo ahora hay un jugador extra: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que dijo que está dispuesto a revisar la postura de su país sobre Malvinas y criticó a Reino Unido.
La ley establece que la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina solo pueden realizarse bajo habilitación emitida por autoridad competente argentina y fue concebida como respuesta directa a las actividades de exploración que el Reino Unido realiza en aguas que Argentina considera como parte de un territorio en disputa, que considera propio. Si bien, el texto no hace mención a las Islas Malvinas, las engloba.
Navitas, una de las empresas que operan el desarrollo de Sea Lion, dijo que durante su presentación de inversión no hubo objeciones argentinas, pero tampoco hubo aprobación.
Para empresas con fuerte presencia en Vaca Muerta, ese riesgo regulatorio pesa mucho más que cualquier vínculo tangencial con Malvinas: de ahí la premura en despegarse públicamente de Sea Lion antes de que el organismo de control las incluya en algún sumario.

Sin embargo, el gesto de las petroleras de servicios contrasta con la firmeza de los operadores de Sea Lion. Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration ya tomaron la decisión final de inversión y mantienen el cronograma de perforaciones para 2027, con el objetivo de obtener el primer petróleo en marzo de 2028, en un proyecto de unos 55 mil barriles diarios y una inversión de USD2.200 millones.
Esto deja en evidencia que la ofensiva de Milei logró un repliegue simbólico de proveedores de servicios que operan en múltiples jurisdicciones, pero no torció —al menos por ahora— la voluntad de las compañías que efectivamente lideran la exploración en las islas, que tiene una postura enfrentada sobre la soberanía del recurso.
Los mensajes
La primera empresa en sentar postura fue SLB, que informó que “no está participando ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos circundantes”. Además, manifestó “su compromiso con el cumplimiento de las normas vigentes” y aclaró que tiene presencia en 100 empresas, pero no se sumó al proyecto Sea Lion.

Por su parte, Halliburton, que lidera la actividad en Vaca Muerta, anunció que respeta la soberanía de la República Argentina y reafirmó su compromiso con Argentina, su pueblo, y el desarrollo responsable del sector energético del país. "Halliburton Argentina S.A. no participa en el Proyecto Sea Lion ni en ninguna actividad relacionada de exploración o producción que se lleve a cabo en torno a las Islas Malvinas", informaron.

En tanto, la prestadora de equipos Baker Hughes dijo que "en atención a lo establecido por el Decreto 868/2026 del Poder Ejecutivo Nacional, informa que no participa ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos e insulares circundantes".
En ese sentido, la empresa reafirmó así su compromiso con el cumplimiento de la normativa vigente en la República Argentina, "país en el que ha contribuido al desarrollo de la industria energética durante más de 70 años", añadió.
YPF, la petrolera estatal que lidera la producción nacional, celebró los anuncio de las tres firmas internacionales con operaciones en el país. "Que las principales compañías de servicios del mundo (SLB, Halliburton, Backer Hughes) sigan apostando por YPF y por la Argentina es una señal muy clara de todo lo que tenemos por delante", escribieron en un mensaje en redes sociales.







