Tres variables se movieron al mismo tiempo en las últimas semanas y las tres terminan en el mismo lugar: el precio que paga el surtidor por cada litro de nafta.
La primera es el impuesto. El Gobierno nacional postergó hasta el 1° de octubre la actualización del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL), la decimotercera vez que aplica esta medida desde 2024, con el argumento de no convalidar un salto en la inflación. Pese a la postergación, el tributo ya subió 1.387% en términos nominales desde noviembre de 2023 —muy por encima del 329% acumulado por la inflación en el mismo lapso—, lo que equivale a un aumento real del 240%, según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). El peso del impuesto en el precio final pasó de representar el 8,9% en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de 2026: de los $2.045 que cuesta hoy un litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires, unos $411 son impuestos.
La segunda variable es el barril. El Brent viene de una escalada marcada por la tensión en Medio Oriente y el estrecho de Ormuz: esta semana operó por encima de los 90 dólares, con picos que tocaron los 99 dólares en las últimas horas. Es un salto pronunciado frente a los 72 dólares de julio, cuando YPF dio por terminado el esquema de buffer que había contenido el traslado del crudo internacional a los surtidores.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, había defendido ese mecanismo de contención y advirtió que vendrá un nuevo periodo de intervención, donde los combustibles tenga una leve suba, pero el tiempo para compensar el impacto que realiza la empresa se extenderá más de los esperado.
La tercera variable es el consumo, que se mueve en sentido contrario a las otras dos. Entre enero y julio de 2026 la venta de nafta cayó a 5.667,3 millones de litros, un 5,26% menos que en el mismo período de 2023 y el nivel más bajo en dos años, según el IAG en base a datos de la Secretaría de Energía.
La caída alcanzó a las 24 jurisdicciones del país: Misiones lideró el derrumbe con el 32,48%, golpeada por el efecto frontera, mientras que Buenos Aires, con el 0,65%, y Neuquén con un 0,84% fueron las provincias que menos resintieron las ventas, la segunda favorecida por la actividad de Vaca Muerta.
El informe del IAG suma un dato que tensiona el reclamo por el impuesto: la mayor recaudación no se tradujo en más obra vial. Entre enero y agosto de 2026, los ingresos reales por el ICL con asignación específica para la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) crecieron 91,2% frente a 2023, pero el gasto real devengado por la DNV cayó 82,3% en el mismo período. En términos agregados, la DNV ejecutó apenas el 32,7% de lo que le correspondía por esa asignación.







