Harold Hamm, el famoso rey del fracking en Estados Unidos, llegó a Vaca Muerta en noviembre con la adquisición de dos bloques de Pluspetrol en Neuquén, amplió su participación a Río Negro pocos meses después y antes de que se cumpla su primera año ofertó por nuevas áreas y compró el 50% de Phoenix Global Resources, la octava mayor productora de petróleo de la cuenca y la principal en territorio rionegrino.
Así, la mayor productora privada de petróleo y gas de Estados Unidos se asocia con la firma internacional Mercuria para llevar a Phoenix de 28.000 a más de 100.000 barriles diarios en cinco años, con una inversión de USD 4.000 millones. ¿Qué significa que el jugador que triplicó su tamaño en el Bakken ahora ponga el ojo en Neuquén y Río Negro?
Es un movimiento que podría generar un efecto dominó cuando se termine el proceso de adjudicación de las nuevas 15 áreas que GyP sacó a licitación y que esta semana tuvo su primer corte con la apertura de ofertas, con ambas compañías entre las protagonistas.
El movimiento fue simple: Continental Resources —la compañía de Oklahoma City que se autodefine como la mayor productora privada de petróleo y gas natural del mundo, con posiciones de peso en el Bakken, la cuenca Anadarko, la Powder River y el Pérmico— firmó un Acuerdo de Términos Principales para quedarse con el 50% de Phoenix Global Resources.
Del otro lado del mostrador: Mercuria Energy Group, hoy accionista mayoritaria de Phoenix, pasará a compartir la propiedad en partes iguales y a montar con Continental una plataforma operativa conjunta 50/50 dedicada, exclusivamente, a Vaca Muerta.
El número que hay que mirar dos veces
Phoenix produce hoy algo más de 28.000 barriles equivalentes de petróleo por día. La meta declarada de la nueva sociedad es superar los 100.000 boepd en cinco años. Para sostener ese salto —que implica multiplicar la producción por más de tres y medio— las compañías comprometen un despliegue de capital superior a los USD 4.000 millones en el mismo período.

Es una apuesta grande incluso para los estándares de una cuenca acostumbrada a cifras grandes. Y viene con un dato que conviene subrayar: Phoenix llegó a sus 28.000 barriles actuales habiendo desarrollado apenas el 15% de su acreage. El resto del portafolio —163.000 acres netos repartidos en seis bloques: Mata Mora Norte, Mata Mora Sur, Confluencia Norte, Confluencia Sur, Los Toldos II Oeste y una porción entrante de Bajo del Toro Este, hoy en manos de Integra— es, en los papeles, casi todo terreno por recorrer.
¿Por qué Continental, por qué ahora?
Doug Lawler, presidente y CEO de Continental, fue directo en atribuir el interés a la macro: dijo que las reformas de Javier Milei "generaron nuestro interés en la Argentina y fortalecieron nuestra confianza en su futuro", y calificó a Vaca Muerta como "un recurso de clase mundial". Es el mismo librito que vienen repitiendo, con matices, otros desembarcos internacionales de los últimos meses: RIGI como ancla regulatoria, previsibilidad fiscal como condición de entrada, y una cuenca que ya dejó de ser una promesa geológica para convertirse en un activo que se puede modelar a cinco años.
Lo interesante es que Continental no llega sola ni de cero. Ya es socia de Mercuria en Pecos Power Plant, una planta de generación eléctrica a gas de 452 megavatios en Texas. La operación en Phoenix es, en ese sentido, menos un salto al vacío que una extensión de una relación que las dos compañías vienen construyendo en otro continente. Brian Falik, de Mercuria, lo llamó "una extensión natural" de esa alianza "hacia una de las principales formaciones de shale del mundo".
Un mapa de operadores que no para de moverse
Si se mira la fotografía de Vaca Muerta en lo que va del año, esta operación no es un hecho aislado: es una pieza más de un reacomodamiento que viene de varios frentes. Peter Thiel invirtiendo en Vista. Tecpetrol sumando Los Toldos II Este al RIGI con una inversión de USD 6.400 millones. YPF volviendo sobre Palermo Aike. Y ahora Continental, entrando por la puerta grande a través de una compañía —Phoenix— que hoy es la sexta mayor productora de crudo de la cuenca y que en cinco años multiplicó por cinco su producción neta partiendo de cero.
El patrón que empieza a insinuarse es el de una cuenca que atrae capital no solo de las majors tradicionales, sino de jugadores especializados en no convencionales que vienen de haber probado el modelo en Estados Unidos y ahora buscan replicarlo escala afuera. Nicolás Mallo Huergo, CEO de Integra, lo puso en palabras grandes: la intención de "transformar a Neuquén en una plataforma internacional que se extiende a la provincia de Río Negro".







