La industria energética global asiste a un cambio de guardia en las prioridades de inversión. Harold Hamm, fundador de Continental Resources y figura central en la historia del fracking moderno, ejecutó un movimiento drástico: la suspensión de nuevas perforaciones en la formación Bakken, Dakota del Norte. Esta decisión, motivada por la erosión de los márgenes de rentabilidad ante la caída de los precios internacionales, desplaza el centro de gravedad de la compañía hacia la Cuenca Neuquina.
El freno en Bakken representa un hito histórico. Por primera vez en tres décadas, la empresa detiene su expansión en su activo más emblemático. La ecuación económica actual no admite fisuras; con un precio de equilibrio (breakeven) que ronda los 58 dólares por barril en Dakota del Norte, el negocio enfrenta un agotamiento de los yacimientos más accesibles y un alza sostenida en los costos de insumos y servicios.
El fin de la era del petróleo barato en el Norte
La meta de la administración de Donald Trump de situar el barril cerca de los 50 dólares choca directamente con la realidad operativa de las cuencas no convencionales. A ese precio, la actividad en Bakken y otras regiones estadounidenses carece de lógica financiera.

Los datos de mercado confirman esta tendencia. Un informe de Wood Mackenzie anticipa un estancamiento de la producción petrolera en los estados continentales de EE.UU. para este 2026, un fenómeno que no se registraba desde el periodo de la pandemia. La reducción en el recuento de plataformas activas durante 2025 funciona como el preludio de este enfriamiento. En este escenario, las empresas reevalúan sus activos y dirigen el capital hacia formaciones con mayor potencial de productividad por pie perforado.
Vaca Muerta: el refugio de la rentabilidad
Mientras Continental Resources ajusta sus válvulas en el hemisferio norte, la compañía acelera su ofensiva en Argentina. La calidad geológica de la roca neuquina y los márgenes de rentabilidad todavía competitivos convierten a Vaca Muerta en el nuevo eje estratégico de la firma.
El desembarco definitivo quedó sellado el pasado 5 de enero de 2026. Mediante una alianza estratégica con Pan American Energy (PAE), Continental adquirió el 20% de participación en cuatro áreas de alto valor:
- Coirón Amargo Sureste
- Bandurria Centro * Aguada Cánepa (Neuquén)
- Loma Guadalosa (Río Negro)
Bajo este esquema, PAE mantiene la operación de los bloques, mientras que la firma estadounidense aporta su vasto historial técnico en eficiencia operativa y procesos de derisqueo.
Consolidación como operador local
La apuesta de Hamm no se limita a las participaciones minoritarias. La reciente compra a Pluspetrol del 90% y la operación del bloque Los Toldos II Oeste posiciona a Continental Resources como un jugador de peso con capacidad de decisión directa en el terreno.
Doug Lawler, CEO de la firma, define a Vaca Muerta como una de las formaciones de shale más atractivas del planeta. Esta visión coincide con la necesidad de la empresa de encontrar nuevos horizontes de crecimiento que compensen el declive del shale estadounidense. Así, el "padre del fracking" apuesta el futuro de su imperio a la productividad de la Cuenca Neuquina, transformando la crisis de precios en el Norte en un catalizador para el desarrollo local.







