Pasaron 47 días en los que el barril del petróleo recorrió todos los estadios de la geografía de precio: la parte profunda del valle, la regularidad meseta y la cima de la montaña, en un loop que se repite desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente a fines de febrero, con las cotizaciones fluctuando entre los 70 y los 100 dólares.
Este miércoles, el Brent, de referencia internacional y para Vaca Muerta, cotiza en los mercados futuros de noviembre por encima de los 100 dólares, una valor que no alcanzaba desde fines de julio. El WTI norteamericano se comporta similar y supera los USD 95. Ambos valores suben un 2%, una tendencia que se repite desde la semana pasada.
El disparador fue la tensión en ascenso en Medio Oriente con Estados Unidos como protagonista. El Comando Central informó que sus fuerzas destruyeron cinco petroleros iraníes que transportaban crudo, luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán lanzara misiles balísticos contra un buque de guerra estadounidense en dos ocasiones en apenas dos días.

Irán respondió con nuevos ataques —anunció ofensivas contra diez embarcaciones— y disparó misiles contra una base utilizada por el ejército de Estados Unidos en Jordania. El foco de la tensión sigue siendo el estrecho de Ormuz, el paso marítimo más sensible para el transporte mundial de petróleo.
El salto de esta semana no es un hecho aislado. En lo que va de septiembre el Brent acumula una suba cercana al 20%, y desde comienzos de agosto el incremento ronda el 25-28%. Antes de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, el barril cotizaba alrededor de los USD 73.
Una de las tensiones estará en el precio de la nafta, que YPF controla con un esquema de buffer, un amortiguador para no trasladar las subas reales a los surtidores. El petróleo se vendía a 72 dólares en julio, cuando YPF dio por terminado el sistema. Ahora, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, que defiende el método de contención y advirtió que vendrá un nuevo periodo de intervención, donde los combustibles tenga una leve suba, pero el tiempo para compensar el impacto que realiza la empresa se extenderá más de los esperado.
Lo que mira el mercado hacia adelante
Goldman Sachs revisó esta semana al alza su proyección para el Brent: ahora espera que 2026 cierre en USD 85 por barril, frente a los USD 80 que preveía hasta hace poco, y ubica un piso de USD 80 para 2027. El banco también incorporó un escenario alcista: si la producción del Golfo cae en unos 4 millones de barriles diarios durante 2027, el precio podría superar los USD120.
Con la OPEP+ sin anunciar cambios inmediatos en sus niveles de producción para compensar una eventual interrupción del tránsito por Ormuz, el mercado sigue pendiente de dos riesgos en simultáneo: cuánto puede reducirse la oferta global de crudo y cuánto puede reavivarse la inflación si la energía se mantiene cara.
Por qué importa para la Argentina
Para un país exportador de crudo como la Argentina, un Brent por encima de los USD 100 mejora el ingreso de dólares por cada barril que sale de Vaca Muerta, en un año que ya venía de máximos de producción y de superávit comercial energético. Pero también acelera la discusión doméstica sobre cuánto de esa suba internacional termina trasladándose al surtidor, justo cuando el Gobierno viene pisando el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos para no convalidar un salto adicional en la inflación.







