El récord de junio en la producción de petróleo de Argentina dejó claro que el horizonte es infinito, de la mano de Vaca Muerta, que aporta el 70% del total de los barriles que se extraen en el país. Pero la situación interna necesita de un correlato internacional y el peso de la industria nacional es cada vez más importante.
Argentina podría representar el 1,1% de la producción mundial de petróleo en 2026, según un informe de BBVA Research. El dato, todavía modesto frente a los tres gigantes del sector —Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita, que concentran en conjunto el 39% de la oferta global—, cobra otra dimensión cuando se lo mira en perspectiva histórica: hace apenas una década, el país ocupaba un lugar marginal en ese ranking.
El motor de ese salto tiene nombre y apellido: Vaca Muerta, la formación no convencional de la Cuenca Neuquina que en ocho años multiplicó casi 12 veces su producción, a un ritmo promedio anual del 36%.
La producción nacional de petróleo cerró junio de 2026 con un nuevo récord de 914.900 barriles por día, representa un crecimiento interanual del 17,1% y deja al país a solo 85.100 barriles diarios de perforar la barrera del millón, un umbral que el informe privado proyecta alcanzable antes de que termine el año.
En el acumulado a junio, la producción nacional creció 17,2% interanual, traccionada por el desempeño de Neuquén, que trepó a un récord histórico de 648.114 barriles diarios.
Según BBVA Research, la producción mundial de petróleo crudo alcanzó los 74,9 millones de barriles diarios en 2025, con perspectivas de nueva expansión en 2026. El informe ubica a los productores no pertenecientes a la OPEP+ como el principal motor de ese crecimiento, con Brasil, Guyana, Canadá y Argentina entre los nombres que empujan la oferta global. Esta dinámica, sostiene el estudio, seguirá reduciendo de manera gradual la participación relativa del bloque OPEP+ en el mercado mundial.
En el ranking de 2025, Estados Unidos lideró con 13.586 mil barriles diarios, seguido por Rusia (9.877 mil) y Arabia Saudita (9.556 mil). Argentina, con 860 mil barriles diarios ese año, quedó lejos de esos volúmenes, pero muy por encima de la participación que exhibía apenas diez años atrás.

El 1,1% puede sonar modesto al lado del 39% que concentran los tres grandes productores del mundo. Pero la comparación relevante no es esa: es la trayectoria. Ningún otro país de la región viene sosteniendo tasas de crecimiento anual del 36% en su producción de crudo, y pocas cuencas no convencionales en el mundo replicaron en tan poco tiempo el salto que dio Vaca Muerta desde 2018.
Si la proyección de BBVA se confirma, Argentina no solo ganará participación en el mercado global de petróleo: se consolidará como uno de los pocos actores no-OPEP+ con capacidad real de incidir en la oferta mundial en los próximos años, justo en un momento en que el bloque liderado por Arabia Saudita ve retroceder su peso relativo.
El camino no convencional
Detrás de estos números está el avance estructural del crudo no convencional, que ya explica el 70% de la producción total del país en el acumulado de 2026. La magnitud del fenómeno se aprecia mejor en un solo dato: en los últimos 12 meses, Vaca Muerta sumó 157.486 barriles diarios adicionales, un volumen mayor al que generaba toda la formación en 2018.
En junio, la Cuenca Neuquina aportó 715.105 barriles diarios, equivalentes al 79% del total nacional, con Vaca Muerta como responsable del 70% de ese caudal. Dicho de otro modo: siete de cada diez barriles que produce la Argentina hoy salen de la formación neuquina.







