Mientras el mundo se encerraba en sus casas, por la pandemia del Covid-19, en Neuquén dos amigos, compañeros de trabajo durante más de una década y con idea clara, y revolucionaria para la industria de los hidrocarburos, se animaron a abrir su empresa, y comenzar a hacer realidad algunos de los sueños y darle vida a su ideales.
En mayo de 2020, Santiago Fracasso y Julian Bravin fundaron Condor Wireline, que tuvo su primera operación en marzo de 2021 y en 2025 fue elegida como la cuarta mejor PyME según Great Place to Work de “Empresas que Cuidan”. Con ese galardón es la empresa con mejor clima laboral de Vaca Muerta y todo gracias a su política de "lo más importante es la salud mental de los trabajadores".
"La rentabilidad es la salud del empleado, muchas empresas lo dicen pero a fin de cuenta es un número de legajo a la hora de despedirlo. Nosotros lo trabajamos todos los días", contó Julián Bravin a VacaMuerta.ar en la base que la firma tiene en Centenario.
"La idea era crear un lugar donde se priorice la salud mental de la gente, donde la gente esté cómoda, no priorizamos la rentabilidad, la rentabilidad es la salud del empleado", agregó y detalló que todo es parte del estatuto de la compañía, que se especializa en servicios de Wireline, con contratos con grandes empresas y un 96% de calificación de satisfacción.
Algunas de las medidas que la empresa tiene es no contar con horarios fijos, contemplar situaciones personales de sus empleados, acompañarlos en su desarrollo, pero también en su vida. "Creamos una empresa donde se puede hablar todo entre todos", dijo el fundador de Condor y repasó que junto con sus socio venían de malas experiencias en otros compañías, por lo que el objetivo era cambiar la ecuación, sin dejar de prestar un servicio de alta calidad.
"Veníamos de ser maltratados, menospreciados, yo me fui con tratamiento psiquiátrico de una multinacional. Acá tenemos un promedio de edad de 46 años, somos todos unos viejos chotos, renegados, que no queremos que nos boluden. La prioridad es el trabajador. Siempre fuimos dos idealistas, supusimos que en un lugar donde se prioriza el capital humano las cosas iban a andar bien", sostuvo Bravin.

Esa afirmación cuenta con datos que la sostienen, desde 2021 Condor realizó 1200 operaciones, en total más de 1100 completaron la encuesta de satisfacción y las respuestas positivas son del 96%, pero también internamente las cosas funcionan, no solo por el Great Please To Work, sino porque la rotación es baja y el compromiso muy alto. Las dotaciones se organizan ellas mismas los esquemas, cada equipo de trabajo termina por definir los nuevos ingresos al área y los dueños comparten con sus empleados todas las situaciones operativas, financieras y gerenciales.
"Nuestro valor es honestidad y nunca decir que no, siempre respondemos con la realidad de los hechos y damos una alternativa a lo que nos piden. La respuesta es con una propuesta. Jamás dimos un mensaje que no podamos cumplir", añadió Bravin y detalló que esa honestidad para adentro, siempre mejora las cosas.
"Fuimos empleados con mentalidad de dueños y hoy somos dueños con mentalidad de empleados. Todo lo que hacemos analizamos como va impactar adentro, y cuidamos mucho que algo puede afectarnos. No vamos a negociar la esencia de Condor, que es venir contento, estar cómodos y seguros. No solo buscamos rentabilidad, queremos dejar una marca, ver hasta donde podemos llevar como empresa y darle oportunidad a los trabajadores", agregó el socio fundador.
En ese sentido, reveló que dentro de Condor se busca potenciar a sus trabajadores, no solo con capacitación, sino acompañándolos en sus propios emprendimientos. Sea asistiéndolos, contratando sus servicios o apartando capital. "Uno de nuestros colaboradores decía empezar con su propio tornería y le empezó a ir bien, le ofrecimos que se lanzará solo, que le contratábamos el servicio y si le iba mal lo volvíamos a contratar como empleado", detalló.
"Hoy somos 43 personas. A todos les pagamos un bono por eficiencia por lo que se hizo en el mes, si a la empresa le va bien, al trabajador le tiene que ir bien", concluyó Bravín.
Los inicios
Condor empezó como una idea, fue creciendo y lentamente se hizo realidad. El primero impulso se lo dieron Santiago y Julián con sus ahorros, con los primeros trabajos lograron tener su predio, que era de unos familiares, y allí hicieron todo a pulmón. Pusieron los alambrados, coloraron el pararrayos, que cuidaron durmiendo en el lugar, entonces un descampado cerca del autódromo de Centenario, y construyeron el polvorín.
"En un momento encontramos un proveedor, que se estaba por fundirse, tenía un remanente de materiales para punzar,de un pedido que no le pagaron, nos pusimos en contacto, nos dio todo, fuimos a concesión y así pudimos trabajar y el levantó cabeza, fue de confianza mutua. No hay un manual de cómo ser empresario en Argentina, como financiarte, como pedir plata, por suerte nos encontramos con gente que nos ayudó mucho", relató.

"Siempre nos preguntamos cómo era tener una empresa y esto es lo que queríamos. Santiago es ingeniero, yo soy ingenioso, Condor es experiencia y huevos. Nosotros tenemos un espíritu tan particular que no queremos socios, para seguir siendo libres. Apuntamos al mismo camino, no esta en nuestra mente vender la empresa, esto nunca fue por dinero, nuestra proyecciónes expandirnos por fuera del país, Chile, Brasil y empezar a subir", dijo.
Por qué Cóndor
"Queríamos algo que represente a Neuquén, que sea algo majestuoso y que no tenga depredadores: era puma o cóndor. Y fuimos por cóndor", sostuvo.







