El fin de la guerra en Medio Oriente derrumbó los precios internacionales del petróleo, perforando el piso de los 80 dólares por primera vez desde los primeros días de marzo, cuando comenzó el conflicto entre Irán y Estados Unidos, pero la situación podría profundizarse cuando el viernes se firme el acuerdo de paz y se reabra el estrecho de Ormuz, por donde circula el 25% de los hidrocarburos del planeta.
El crudo venía cotizando a la baja en la última semana con un descenso que llevó los futuros de agosto de 95 dólares el 10 de junio a los 87 el 12 de junio. Con el acuerdo entre ambos países, la cotización bajó a 82 USD, siguió en esa espiral y perforó los 80 dólares por primera vez en tres meses. Hoy se vende a 78 dólares.

La situación despierta una serie de interrogantes en Vaca Muerta, que sigue batiendo récords productivo mes a mes y que lleva la recaudación de Neuquén a niveles impensados, pero la caída del barril pone en riesgo eso y también genera incertidumbre sobre las inversiones futuras. Las ganancias serán mesuradas, estarán dentro del canon pronosticado, y eso obliga a nuevas decisiones.
La curva de futuros del Brent —que refleja las expectativas del mercado sobre el precio del crudo— muestra un escenario de estabilidad para el mediano plazo. Según los contratos a plazo relevados por analistas internacionales, el precio se sostendría por encima de los 70 dólares por barril hasta al menos marzo de 2031.

Para Vaca Muerta, esa señal importa. Un piso de precio sostenido durante cinco años es exactamente el horizonte que los proyectos de largo aliento —desde los gasoductos hasta las plantas de GNL— necesitan para cerrar su ecuación financiera. El mercado, por ahora, no descuenta una caída que ponga en riesgo los números.
Sin embargo, no todos los analistas ven el horizonte tan tranquilo. Algunos modelos de proyección advierten que la estabilidad podría estar atravesada por dos picos extremos: uno a la baja en julio de 2026, con el Brent rozando los 64,93 dólares por barril en promedio, y otro en febrero de 2027, cuando el precio podría caer hasta los 60,66 dólares —por debajo del piso de 65 dólares que la provincia de Neuquén utilizó como referencia para el cálculo de regalías en su presupuesto 2026. Si esos valles se confirman, el impacto fiscal en Neuquén sería directo.
El otro extremo del escenario es igualmente llamativo. Para junio de 2027, el mismo modelo proyecta una escalada hasta los 108,65 dólares por barril en promedio, lo que implicaría un salto de casi el 80% en apenas cuatro meses. Una volatilidad de esa magnitud complica tanto la planificación presupuestaria provincial como la ecuación financiera de los proyectos de largo plazo en Vaca Muerta, que necesitan precios estables para cerrar sus números








