El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una infraestructura clave para la ambición exportadora de Argentina, avanza a pasos agigantados. Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, confirmó que la construcción del oleoducto se encuentra tres meses adelantada, un ritmo veloz que pone en relieve la eficiencia de las compañías involucradas. Sin embargo, también señaló el nuevo inconveniente de la obra: la construcción de la terminal portuaria en Punta Colorada, cuya fabricación exterior demanda más tiempo.
El proyecto VMOS está diseñado para otorgar a YPF y a toda la producción de Vaca Muerta la escala necesaria para competir eficazmente en mercados internacionales de alta exigencia, especialmente en Asia. Permitirá la carga de buques de 2 millones de barriles de capacidad, un hito que transformará las posibilidades logísticas y comerciales del crudo argentino.
El oleoducto tiene el potencial de alcanzar una capacidad de 700.000 barriles diarios con una inversión adicional mínima, lo que representa un incremento sustancial en la capacidad de evacuar el petróleo no convencional al mundo. Además, con la posibilidad de producción por fricción, esa capacidad podría estirarse incluso a 800.000 barriles diarios.
Marín detalló que el plan operativo de VMOS avanzará en fases. El segundo semestre de 2026 marcará el inicio de la primera etapa, con una capacidad de transporte de 180.000 barriles por día, para luego escalar a 360.000 barriles. La capacidad asegurada para 2027 es de 500.000 barriles diarios, una cifra que, según el ejecutivo, podría aumentar.
Con la capacidad proyectada y el incremento de la producción, las exportaciones de crudo de Vaca Muerta podrían superar holgadamente las expectativas. El CEO confirmó que para 2027 se esperan exportaciones por 12.000 millones de dólares, pero anticipó que, con el pleno desarrollo del VMOS, se alcanzarán "más de 20.000 millones de dólares al año, seguro".

Respaldo internacional y un hito de colaboración inédita
El proyecto VMOS está próximo a asegurar un crédito de 1.700 millones de dólares bajo la modalidad de project finance, una señal de la confianza internacional en el potencial de Vaca Muerta. Marín destacó que este financiamiento, que se concretaría a fin de mes, proviene de un sindicato de bancos que incluye a instituciones que no invertían en el país desde la década de los noventa.
Este financiamiento no solo representa un hito por la magnitud de los fondos extranjeros, sino también por el modelo de colaboración que implica en la industria energética argentina. El proyecto es el primero en ser impulsado y financiado por todos los operadores, no directamente por el Estado. El empresario manifestó su satisfacción con este "proyecto colaborativo", una modalidad que no era común en la industria local y que marca un precedente.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur es un pilar fundamental en la visión estratégica de YPF hacia 2031. Marín proyecta que el país alcanzará los 30.000 millones de dólares de exportaciones adicionales para ese año gracias al desarrollo de Vaca Muerta. Con un optimismo cauteloso, incluso sugirió que, si las condiciones se mantienen, podrían llegar a los 40.000 millones de dólares anuales. "Estamos alineados con el objetivo de país y de empresa", afirmó.
El ambicioso ritmo de perforación para asegurar el futuro
En su participación en el Forbes CEO Summit, el presidente de YPF delineó el futuro del gigante energético argentino, una visión que se convirtió en una obsesión para la compañía. Puso cifras concretas al desarrollo, ratificando la meta de lograr exportaciones por 30.000 millones de dólares para 2031, un compromiso que involucra a toda la industria en el desarrollo de los mercados de petróleo y gas. Marín auguró que la empresa se convertirá en la mayor empresa exportadora de Argentina en cualquier rubro alrededor de 2032.
Para materializar estos ambiciosos planes, planteó un desafío sin precedentes en el ritmo de perforación necesario. Confirmó que "estos cinco años van a ser muy fuertes" y que es urgente acelerar la actividad "al estilo americano". Para comprender la magnitud de la tarea, detalló que se deben perforar 2.000 pozos de petróleo y casi 800 pozos de gas hasta 2030-2031, lo que suma un total de 2.800 pozos. Esta cifra contrasta drásticamente con los 1.600 o 1.700 pozos perforados en los últimos 10 años de desarrollo de Vaca Muerta, lo que implica una multiplicación exponencial del ritmo de trabajo para la industria.








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