La industria de la moda en Argentina genera una facturación anual de 28,9 billones de pesos y emplea a 19,2 millones de personas. El valor del mercado nacional asciende a 29 billones de pesos, según estadísticas recientes. A pesar de su impacto económico, la industria textil es una de las más contaminantes a nivel global, contribuyendo a la crisis ambiental de manera significativa. La actividad en Vaca Muerta y su relación con el uso de combustibles fósiles refleja un panorama similar de consecuencias climáticas graves.
Impacto ambiental de la industria textil
De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, las empresas textiles y de indumentaria son responsables del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Este porcentaje supera a las emisiones combinadas de todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo. Además, el sector textil también genera el 20% del desperdicio global de agua, un recurso cada vez más escaso.
El proceso de producción textil requiere grandes cantidades de recursos naturales. Por ejemplo, para producir una camiseta de algodón se pueden consumir hasta 2.700 litros de agua, equivalente al consumo de una persona durante más de dos años. A esto se suma la contaminación derivada del teñido de textiles, que produce aguas residuales con productos químicos, metales pesados y microfibras. Estos contaminantes son, en muchos casos, vertidos sin tratamiento adecuado en cuerpos de agua como ríos y mares.
El desafío en Vaca Muerta
Por otro lado, la industria petrolera también tiene un impacto significativo sobre el medio ambiente. Greenpeace ha advertido que el aumento del uso de combustibles fósiles en Argentina, especialmente en la explotación de gas y petróleo en Vaca Muerta, incrementará el cambio climático global, retrasará las inversiones en energías renovables y agravará los problemas de contaminación en la región patagónica.
Tras la reunión del G20 en Río, se reafirmó que el Acuerdo Climático de París, que busca limitar el calentamiento global a 1,5°C, está lejos de ser una prioridad en la agenda gubernamental. Explotar al máximo las reservas de gas no convencional de Vaca Muerta podría consumir hasta el 11,4% de las emisiones globales de carbono permitidas para respetar ese objetivo. Para cumplir con esa meta, sería necesario reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en la próxima década y alcanzar cero emisiones para 2050, lo que requiere una transición urgente hacia energías renovables y un drástico recorte en el uso de combustibles fósiles.
La moda circular como alternativa
En cuanto a la industria textil, la tendencia hacia un modelo de moda circular busca reducir los residuos y la contaminación a lo largo del ciclo de vida de un producto. A diferencia del modelo lineal tradicional de "usar y tirar", la moda circular promueve la reutilización y el reciclaje de prendas, de manera que al final de su vida útil, las prendas puedan ser recicladas, reparadas o compostadas sin generar residuos peligrosos para el medio ambiente.
Este modelo tiene como objetivo extender la vida útil de la ropa, lo que reduciría significativamente el impacto ambiental en términos de huella de carbono, consumo de agua y generación de desechos. A nivel global, el upcycling (rediseño de prendas) está ganando terreno entre diseñadores y consumidores, quienes buscan dar una nueva vida a la ropa en lugar de desecharla.
En Argentina, sin embargo, el sector textil aún está lejos de adoptar este modelo. A pesar de los esfuerzos de algunos diseñadores y marcas que promueven la reutilización, el gobierno ha abierto las importaciones, lo que dificulta la reconversión de la industria hacia prácticas más sostenibles. El desafío inmediato pasa por la supervivencia de las empresas del sector, que se ven presionadas por un mercado competitivo.
El petróleo y el impacto en los ecosistemas
En cuanto a la industria petrolera, un solo litro de petróleo puede contaminar hasta 25 litros de agua potable de manera irreversible. Además, los vertidos de petróleo afectan los ecosistemas marinos, creando una capa en la superficie del agua que impide la entrada de luz y altera la fotosíntesis de las algas. Esto interrumpe toda la cadena alimentaria marina y puede tardar décadas en recuperarse.
La intersección de estas dos industrias, la moda y el petróleo, refleja una realidad compleja para el futuro ambiental de Argentina y la región de Neuquén
La expansión de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta ha incrementado la generación de residuos peligrosos. Entre 2022 y 2023, el volumen de residuos procesados aumentó un 35,2%, alcanzando más de un millón de metros cúbicos de residuos líquidos, semisólidos y sólidos. En este contexto, las empresas encargadas del tratamiento de estos residuos en Neuquén, como Comarsa, Treater, y otros actores, enfrentan desafíos para gestionar adecuadamente estos materiales, que incluyen metales pesados y residuos radiactivos.
El futuro de la industria en Neuquén
El creciente desafío ambiental que enfrentan tanto la industria de la moda como la del petróleo requiere una reflexión sobre el futuro de la región. Neuquén, como una provincia clave en la producción de hidrocarburos, y con una creciente participación en la producción y consumo de bienes textiles, se encuentra en una encrucijada: ¿Cómo avanzar hacia un modelo más sostenible sin comprometer el desarrollo económico? La tendencia global hacia la sostenibilidad en la moda y la energía podría ser una oportunidad para repensar estos sectores y buscar alternativas que reduzcan su impacto ambiental, protejan los recursos naturales y promuevan un futuro más limpio.
La intersección de estas dos industrias, la moda y el petróleo, refleja una realidad compleja para el futuro ambiental de Argentina y la región de Neuquén. Mientras las prácticas actuales siguen contribuyendo significativamente a la contaminación global, las alternativas como la moda circular y el uso responsable de los recursos energéticos podrían ofrecer una salida a largo plazo. Sin embargo, se requiere un esfuerzo conjunto de gobiernos, empresas y consumidores para lograr una transición efectiva hacia modelos más sostenibles.







