Vaca Muerta sumó hoy un nombre que no venía del upstream. Central Puerto, la mayor generadora eléctrica de Argentina, anunció la compra del 100% de Patagonia Energy S.A. (PESA), un movimiento que la convierte en nuevo operador dentro de la cuenca neuquina y marca su ingreso formal al negocio de hidrocarburos.
La operación, informada a la Comisión Nacional de Valores, incluye también el control de Patagonia Energy & Resources (PERL), la sociedad constituida en Gran Bretaña que es empresa madre de PESA. Los activos que entran en juego son las concesiones de explotación de los bloques Aguada del Chivato y Aguada Bocarey, con una superficie total de aproximadamente 27.181 acres, unos 110 kilómetros cuadrados ubicados en la cuenca neuquina.
Los bloques se encuentran actualmente dentro de la zona de yacimientos convencionales, pero la compañía apunta a reconvertirlos hacia la explotación no convencional, en línea con la tendencia dominante en la región. Esa es, precisamente, la apuesta de largo plazo que justifica la operación.
Un radar que siempre tuvo a Vaca Muerta
La movida no fue improvisada. Desde la compañía reconocieron que el sector de petróleo y gas estuvo en el radar durante años, aunque resultaba difícil de penetrar por los costos de entrada. "Vaca Muerta nos interesó siempre, siempre nos interesó el no convencional", señalaron fuentes de la empresa, y agregaron: "Nosotros miramos todo, estamos obligados. Estamos recontra activos."
Central Puerto es controlada por Guillermo Reca, la familia Miguens-Bemberg y el banquero Eduardo Escasany, que entre los tres concentran alrededor del 25% del capital accionario de una empresa que tiene más de 50.000 accionistas. Su musculatura financiera y su experiencia en la gestión de activos a gran escala la diferencian del perfil típico de las operadoras que llegaron antes a la cuenca.
Un jugador que diversifica en varios frentes
La compra de los bloques en Vaca Muerta es solo una parte de una estrategia de diversificación que Central Puerto ejecuta en simultáneo en varios sectores. En distribución de gas, participa en el proceso de venta de Metrogas, que YPF inició para desprenderse del 70% del capital accionario. En minería, avanza con un proyecto de litio en el salar Tres Cruces, en Catamarca, con el objetivo de tener la factibilidad a fin de año y arrancar la construcción de la planta a partir de 2027. También posee cerca del 10% de Diablillo, un proyecto de oro y plata en Salta y Catamarca.
En el plano eléctrico, ya arrancó la construcción de baterías de 210 MW en el marco del programa AlmaGBA, con miras a estar lista para el verano de 2027, y prepara ofertas para AlmaSADI, el programa nacional de almacenamiento de 700 MW. A eso se suma la renovación de la concesión de la hidroeléctrica Piedra del Águila, el mayor complejo del Comahue con 1.440 MW de capacidad instalada, por la que ofreció 245 millones de dólares.
Lo que dice este movimiento sobre Vaca Muerta
El desembarco de Central Puerto en la cuenca neuquina no es un dato menor. Que una empresa con ese perfil financiero, históricamente ajena al upstream, decida dar el salto al shale dice algo sobre el momento que vive Vaca Muerta: ya no atrae solo a operadoras especializadas sino también a jugadores con capital y apetito por activos de largo plazo que ven en la cuenca una oportunidad que antes tenía costos de entrada demasiado altos.
El mapa de operadores de Vaca Muerta sigue cambiando. Y cada nuevo nombre que se suma confirma que la formación neuquina todavía tiene mucho por contar.







