En los 2.78 millones de kilómetros cuadrados del territorio argentino, existe un único lugar donde confluyen cuatro provincias: Neuquén, Mendoza, La Pampa y Río Negro. Este singular “cuatrifinio” no solo es el único del país, sino también uno de los 10 en el mundo, y se encuentra en el corazón de la Patagonia, cerca de la Cordillera de los Andes, en las proximidades del pequeño pueblo Octavio Pico.
Este lugar, con menos de 300 habitantes, es atravesado por el río Colorado y se encuentra estratégicamente ubicado cerca de rutas muy transitadas que conectan con grandes ciudades. Su población, en su mayoría dedicada a la ganadería y la agricultura, comparte un curioso vínculo: casi todos llevan el apellido Fernández, que se ha convertido en el sello distintivo del lugar desde su fundación de facto en los años 30.
El español José Fernández descubrió este rincón en 1933 y, con el tiempo, los miembros de su familia se asentaron allí. Hoy, el apellido predomina en todas las esferas de la vida local: desde la comisión de fomento, donde gran parte de los empleados se llaman Fernández, hasta el club de fútbol del pueblo, compuesto casi en su totalidad por jugadores con el mismo apellido.
“Cuando llamás a un Fernández, todos los que están en la vereda se dan vuelta”, comenta entre risas Silvana Fernández, presidenta de la Comisión de Fomento.
Una ubicación estratégica para el desarrollo
El pueblo debe su nombre al agrimensor Octavio Pico, quien en su tiempo determinó los límites del lugar y estableció el monolito que marca la unión de las cuatro provincias. Oficialmente, fue fundado en 1973 por el gobernador Felipe Sapag.
Su ubicación, sobre la Ruta Provincial 6, conocida como la "ruta de la energía", lo convierte en un enclave estratégico dentro de la formación de Vaca Muerta. Este factor ha impulsado a las autoridades locales a proyectar su desarrollo, no solo como un punto clave para la industria energética, sino también como un futuro polo turístico.
Planes para un parque turístico único
Las puertas del cuatrifinio podrían abrirse al turismo si se concreta el plan de construir un parque que celebre esta rareza geográfica. En el mundo, lugares similares son escasos, y su potencial para atraer visitantes interesados en geografía, naturaleza y cultura local es considerable.
Además, Octavio Pico está conectado por una red de rutas importantes, como la Ruta Provincial 20, conocida como la "Ruta del Desierto"; la Ruta Nacional 151; y la Ruta Provincial 57, que garantizan un acceso sencillo desde puntos clave de la región. La cercanía con ciudades como Catriel, Rincón de los Sauces y Neuquén capital refuerza su posición como un nodo estratégico.
Un punto de unión con historia y futuro
Durante el siglo pasado, este pueblo fue objeto de una disputa jurisdiccional entre Neuquén y La Pampa. Sin embargo, el pueblo ha permanecido bajo la jurisdicción neuquina, dentro del departamento de Pehuenches, consolidando su identidad dentro de esta provincia.
Si bien su población es pequeña, su ubicación y las oportunidades que ofrece la industria hidrocarburífera y el turismo lo colocan en el mapa como un punto de interés a nivel nacional e internacional. La posibilidad de convertir este lugar en un atractivo turístico único en Argentina podría ser la clave para diversificar su economía y fortalecer su conexión con el resto del país.







