Vaca Muerta recibe alrededor de 20.000 vehículos por día en su corredor principal. Camiones de arena, camionetas de operadoras, equipos especializados y transporte de personal se mueven sin parar por rutas que no fueron diseñadas para ese volumen ni para esa carga. El resultado es predecible: en 2025, la acumulación de siniestros viales obligó a Neuquén a declarar la emergencia vial e implementar restricciones horarias en los principales accesos a los yacimientos. La seguridad en las rutas pasó de ser un tema de cumplimiento normativo a convertirse en un problema operativo que afecta directamente a la producción.
Frente a ese escenario, las empresas del sector energético y minero comenzaron a incorporar tecnología de video telemática con inteligencia artificial para monitorear el comportamiento de sus conductores en tiempo real. El sistema combina cámaras instaladas en los vehículos, datos de telemetría del propio rodado e inteligencia artificial que analiza la información en tiempo real para generar alertas antes de que una situación de riesgo derive en un accidente.
Qué detecta la inteligencia artificial
Los comportamientos que el sistema identifica como señales de riesgo incluyen la fatiga al volante, las distracciones, el uso del teléfono celular, la distancia inadecuada con el vehículo de adelante y las maniobras bruscas. Son exactamente los factores que con mayor frecuencia aparecen en los informes de siniestralidad vial en la industria del petróleo y el gas, donde las largas jornadas de trabajo, las extensas distancias y las condiciones variables de los caminos aumentan la exposición al riesgo de manera significativa.
Cuando el sistema detecta una de esas situaciones, genera una alerta al conductor en el momento en que ocurre, no después. Esa es la diferencia clave respecto de los sistemas de seguimiento convencionales, que registran lo que pasó pero no pueden intervenir mientras está pasando.
Rubén Kreischer, Senior Partner Manager de Geotab, empresa especializada en gestión de flotas que provee esta tecnología al sector energético, fue preciso sobre el enfoque que guía su implementación: "Las cámaras equipadas con inteligencia artificial no están para vigilar a los conductores; están diseñadas para ser una herramienta de asistencia al conductor, ayudar a prevenir accidentes y salvar vidas". La distinción importa en sectores donde la relación entre las empresas y sus trabajadores suele ser sensible en todo lo que tenga que ver con monitoreo y control.
Más allá de la prevención inmediata
La información que genera la video telemática tiene un segundo uso que las empresas del sector vienen aprovechando de manera creciente. Los registros de comportamiento de los conductores permiten identificar patrones, detectar situaciones que se repiten y diseñar capacitaciones específicas orientadas a los riesgos concretos que cada flota enfrenta en su operación habitual.
Eso convierte a la herramienta en algo más que un sistema de alerta. Los datos acumulados sirven para tomar decisiones sobre los recorridos, para planificar mantenimiento preventivo de los vehículos y para construir un registro documentado que puede usarse ante cualquier incidente que requiera reconstruir lo que ocurrió.
El impacto de un accidente en la cadena productiva
La razón por la que la seguridad vial se convirtió en una prioridad estratégica para las operadoras de Vaca Muerta no solo es por el riesgo humano de un accidente, que es el argumento central. Un siniestro en el corredor petrolero puede afectar a trabajadores, a terceros, a la infraestructura vial y a los equipos involucrados, pero también puede interrumpir operaciones enteras que dependen de una logística permanente y sin pausa.
En una cuenca que registró en junio el récord histórico de etapas de fractura con 2.760 en un solo mes, cualquier interrupción logística tiene consecuencias directas sobre la producción. Eso hace que la reducción de accidentes viales sea también una variable de eficiencia operativa, no solo una obligación legal o una política de responsabilidad empresarial.
La inteligencia artificial que hoy monitorea si un conductor parpadeó menos de lo normal es parte del mismo ecosistema tecnológico que opera los pozos de forma remota desde Buenos Aires, que fabricó el ducto submarino del VMOS en el fondo del Golfo San Matías y que perfora pozos de 5.700 metros de un solo tirón.







