En mayo de 1998, Argentina lograba su primer récord de producción de petróleo superando los 830 mil barriles/día. En Asia explotaba una crisis de default de varios países llevando el precio del crudo casi a los 10 USD/barril (20 USD/barril de la actualidad ajustado por inflación). Tuvieron que pasar 27 años para que Argentina supera dicho récord en octubre de 2025, que luego volvería a mejorar en los meses siguientes y en abril de 2026 se esperan cerca de 900 mil barriles de crudo. El precio supera los 100 USD/barril.
En términos macroeconómicos y para las operadoras la situación es excepcionalmente positiva. Va a ser la primera vez en la historia que Argentina tiene precio y cantidad. En el ’98 había saldo exportable de crudo, pero el barril no valía nada.
Entre el 2005 y el 2015 el petróleo volaba, toda una década que estuvo arriba de 100 USD, pero la producción local apenas sobraba para exportar, la producción de gas caía, se rompían contratos con Chile, se congelaban tarifas, el barril criollo y e boicot a Shell generaban situaciones complejas. Pasó de todo. La década ganada fue en Alberta, Canada, y Qatar, no en Las Heras o Añelo.
Entre el 2015 y el 2025 se consolidó el desarrollo de Vaca Muerta, y ahora el nivel de producción es superior al de fines de los ‘90 y en precios de usd como la década ganada. ¿Entonces porque no hay un boom de trabajo?
¿Cuándo explota Vaca Muerta?
Vaca Muerta viene creciendo al 20% anual durante la última década. La única vez que piso el freno fue en la pandemia y no fue por precio, sino por las dificultadas que las restricciones generaban para operar. El crecimiento del sector es inédito y formará parte de los casos de éxitos del capitalismo, uno de los pocos de las últimas décadas de Argentina.
La suba del crudo de los últimos 35 días, debido al conflicto con Iran, no va a tener un impacto notable en cantidad de trabajos para los contratistas durante todo el 2026. A pesar de que el crudo vale casi el doble que el día siguiente a que capturaban a Maduro durante lo que queda del año no vamos a ver el doble de trabajo, ni de apetito por nuevos desarrollos.
El único efecto concreto va a ser mejorar el flujo de caja de las operadoras y aumentar notablemente la recaudación por regalías y retenciones.
Las razones para esto son múltiples y varían por operadora y yacimiento pero algunas son generales. Para aumentar la producción en Vaca Muerta hay que principalmente sumar más RIGS de perforación y más set de fractura. Esto ya está decidido y está en curso, pero no es inmediato. No se consiguen más torres de perforación porque el crudo se duplico en un mes.
Además, no todos los yacimientos pueden sumar equipos de perforación y set de fractura y que esto se traduzca en más producción. Necesitan tener terminadas las instalaciones de superficie, baterías para procesar el petróleo y plantas compresoras para comprimir el gas.
Otros podrían subir mucho su producción, pero el cuello de botella está en que falta que se terminen oleoductos troncales dentro de la cuenca, como el Duplicar Norte.
Más al oeste, los yacimientos de gas seco, todavía no pueden subir el nivel de perforación más fractura a pesar de la suba del GNL porque Argentina no tiene las facilities para licuar el gas y exportarlo. El primer barco que llegue va a operar con gas del gasoducto San Martín (gas de Cuenca Austral y Cuenca del Golfo) y recién cuando se termine el gasoducto dedicado se podrá subir producción en Vaca Muerta.
Por otro lado, hay yacimientos con niveles altos de GOR que, si aumentan la producción de crudo, producen un gas muy rico en condensables que todavía necesita de las plantas en construcción para procesar y recuperar el etano, propano y butano que se vende a valores muy superiores al gas metano.
La guerra en Medio Oriente es un evento lamentable y muy doloroso. El impacto en los precios va a ser más duradero que comparado a conflictos pasados en la región, pero no va a materializarse en una efervescencia en Vaca Muerta durante el 2026. Sí va a permitir mejorar los flujos de caja de las principales operadores del país, las cuales sostuvieron el crecimiento de la cuenca reinvirtiendo sus ganancias, emitiendo obligaciones negociables, vendiendo áreas e incorporando socios internacionales. Esta suba del precio llega como un viento de cola para un corredor de maratón que ya estaba agotando todas sus reservas y herramientas.
Para la producción convencional de crudo, la suba de precio es una línea de vida totalmente inesperada, y es casi un milagro. De haberse mantenido el precio del barril por debajo de 60 USD la situación de las otras cuatro cuencas, que albergan el 90% de los pozos productores pero ostentan el 20% de la producción, hubiera sido dramático.
Sin embargo, esta suba del crudo para el convencional es un alivio, pero no va a gatillar inversiones masivas porque la mayoría de las empresas que operan dichos área son pequeñas.







