El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) dio el puntapié inicial a una de las etapas más críticas de su proyecto de exportación: la construcción del ducto submarino que unirá la Terminal Punta Colorada con las dos monoboyas de carga ubicadas mar adentro, sobre la costa de Río Negro para poder llevar al mundo el petróleo que se extrae de Vaca Muerta.
Se trata de una obra de 7 kilómetros que será clave para embarcar el shale oil de la Cuenca Neuquina rumbo a los mercados internacionales. El proceso arrancó con el abastecimiento de componentes desde el Puerto de San Antonio Este, donde ya arribaron las piezas centrales de la obra.
Los componentes ya en Río Negro
La compañía confirmó la llegada de tres elementos clave para el arranque de la construcción:
- 721 caños de acero tri-capa de 38 pulgadas, con revestimiento especial de hormigón, fabricados por empresas nacionales radicadas en la provincia de Buenos Aires y trasladados desde el puerto de Dock Sud hasta San Antonio Este.
- Un combifloat, plataforma modular autoelevable que oficiará de base para las tareas de soldadura offshore. Puede soportar hasta 400 toneladas de carga y fue diseñada para mantener alta estabilidad incluso en condiciones marítimas exigentes.
- El buque factoría Seminole, que tendrá el rol central de esta etapa: soldar los caños y depositarlos en el lecho submarino para conformar el ducto.
Una pieza clave de la infraestructura exportadora
Para VMOS, cada tramo de esta logística —desde el traslado de los caños hasta el posicionamiento del combifloat y la operación del Seminole— forma parte de una de las obras de infraestructura energética más relevantes que se están ejecutando actualmente en la Argentina. El proyecto apunta a ampliar la capacidad de transporte y exportación de energía del país, en un contexto donde la producción no convencional de Vaca Muerta viene marcando récords sucesivos y necesita salidas eficientes hacia el mercado externo.
Con los componentes ya en destino, la etapa de fabricación e instalación del ducto offshore queda formalmente en marcha.
A paso firme
La semana pasada las dos monoboyas del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que integrarán su sistema de exportación offshore, completaron el cruce del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta y vienen camino a Río Negro.
La compañía que lleva adelante el proyecto presentó la novedad como la superación de "una de las etapas más críticas del traslado" y, sobre todo, como la confirmación de que el cronograma hacia Punta Colorada, Río Negro, sigue en pie.
Estas estructuras van a funcionar como terminal de carga en altamar, permitiendo transferir crudo directamente a buques VLCC (los de gran porte) sin necesidad de infraestructura portuaria convencional. En criollo: en vez de construir un puerto, Vaca Muerta va a exportar amarrando los barcos a una boya flotante en medio del mar.
Días antes, la plataforma autoelevable Combifloat C7 quedó posicionada frente a Punta Colorada, en la costa rionegrina, donde cumplirá un papel central en la construcción de la infraestructura offshore que cerrará el círculo del proyecto más ambicioso de la industria energética argentina.
Desde ese punto, el petróleo de Vaca Muerta que recorra los 437 kilómetros de oleoducto desde Allen hasta el Atlántico dará su último salto: a través del ducto submarino que la plataforma ayudará a construir, llegará hasta las monoboyas ubicadas mar adentro, donde los grandes buques petroleros lo cargarán para los mercados internacionales.

La Combifloat C7 fue ensamblada por Concret-Nor en el Puerto San Antonio Este antes de ser trasladada y posicionada en el sector operativo frente a Punta Colorada. La estructura mide 30,5 metros de largo por 18,3 metros de ancho, dispone de 520 metros cuadrados de superficie libre de trabajo y puede soportar hasta 400 toneladas de carga sobre cubierta. Sus cuatro pilares retráctiles de 38,5 metros se apoyan sobre el lecho marino y elevan completamente la plataforma por encima del nivel del agua, generando una base estable para realizar trabajos de alta precisión en condiciones marítimas variables. Según las características del equipamiento, puede operar en profundidades cercanas a los 26 metros dependiendo del fondo y el oleaje.







