La exportación de petróleo argentino destrabó un nuevo nivel y del otro lado del mundo emerge un mercado potente, exactamente en Asía y Oceanía, con países como Australia, India y China, como principales compradores. Si bien Estados Unidos sigue siendo principal cliente, los nuevos horizontes toman fuerza en la antesala de lo que será el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que llevará el crudo de la Cuenca Neuquina al Puerto de Punta Colorada en la costa atlántica de Río Negro para ser embarcado a los diferentes puntos del planeta.
La producción no convencional de Neuquén ya no solo abastece mercados regionales sino en 2025 llegó por primera vez a Australia, consolidando a Asia-Pacífico como un destino emergente para las exportaciones futuras.
La exportación de petróleo al mercado australiano marcó un salto significativo respecto a períodos anteriores. Durante el año pasado, los despachos de crudo neuquino hacia ese país alcanzaron aproximadamente 2,15 millones de barriles, frente a apenas 420.300 barriles registrados en 2024, cuando recién comenzaba a perfilarse esta relación comercial.
La operación se concretó desde la terminal de Puerto Rosales, en la provincia de Buenos Aires, donde un buque tanque cargó cerca de 65.000 toneladas de crudo con destino a la refinería de Geelong, en el estado de Victoria. El crecimiento sostenido de Vaca Muerta y las mejoras logísticas permitieron este hito y proyectan nuevas rutas de largo alcance para mercados fuera de la región.
Si bien Estados Unidos sigue siendo el principal comprador del petróleo argentino —con más de 5,9 millones de toneladas en 2025—, la expansión hacia Oceanía y Asia refuerza el papel de Vaca Muerta como protagonista en la geografía energética global. Además de Australia, otros mercados asiáticos ya figuran como destinos en las estadísticas de exportación, incluidos India y China, destacando una diversificación que excede los vínculos comerciales tradicionales de la región.
Energía argentina con proyección internacional
El salto hacia mercados de mayor distancia se enmarca en un crecimiento generalizado de la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta. La formación aporta hoy una porción sustancial del petróleo y gas que exporta la Argentina, influyendo en un saldo positivo de la balanza energética y en la generación de divisas tradicionales para la economía nacional.
La visión de largo plazo de las petroleras y organismos estatales apunta a no sólo sostener los envíos de crudo, sino también a transformar y comercializar gas natural licuado (GNL) hacia destinos globales, incluyendo Asia. Proyectos de licuefacción marítima que conecten la Patagonia con terminales en otros continentes están en desarrollo y aspiran a iniciar envíos en los próximos años, ampliando la presencia de la energía argentina más allá del hemisferio occidental.
Un desafío logístico y estratégico
A pesar de los avances, la concreción de rutas constantes hacia Asia y Oceanía exige mayor infraestructura, acuerdos comerciales de largo plazo y adaptación de la cadena logística para competir con otras fuentes de crudo y gas en el mercado internacional. Sin embargo, la llegada de Vaca Muerta a puertos tan distantes como los del Pacífico australiano marca un punto de inflexión: la energía argentina ya no se piensa sólo en clave regional, sino como actor global.







