Hay una lógica que se repite en el midstream de Vaca Muerta: un oleoducto se termina de construir y antes de que empiece a funcionar ya hay que planear el siguiente. Oldelval acaba de atravesar esa situación por segunda vez en pocos años y Ricardo Hösel, su CEO, lo dijo sin rodeos en un evento organizado por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana en el marco de la Argentina Oil & Gas Tech Forum: la empresa analiza opciones para una nueva ampliación del sistema, aunque Duplicar Norte todavía no inició operaciones comerciales.
Duplicar Norte es el oleoducto de 207 kilómetros que conecta Auca Mahuida con la cabecera de Allen, en el corazón del Hub Norte de la cuenca. Lo construyó Techint Ingeniería y Construcción con una inversión que supera los 380 millones de dólares, respaldada por contratos de reserva de capacidad firmados por Chevron, Pluspetrol, Tecpetrol, Gas y Petróleo del Neuquén e YPF. Tiene capacidad para transportar 220.000 barriles diarios y hace pocas semanas completó la última soldadura de su traza, después de más de 17.000 uniones mecánicas. Pero antes de que abra la canilla, Oldelval ya tiene que pensar qué viene después.
Dos opciones sobre la mesa
Las alternativas que maneja la compañía para la siguiente expansión son dos y no se descartan entre sí. La primera es tender una segunda tubería: una obra de envergadura que implica cientos de kilómetros de cañería de acero, plazos de construcción más largos y una inversión significativamente mayor. La segunda es repotenciar la estación de bombeo Medanito, lo que permite forzar un mayor flujo por la red existente con menos plata y en menos tiempo, aunque con un techo físico determinado por el diámetro del ducto actual.
La definición formal entre una opción, la otra o ambas simultáneamente se espera para fines de 2026 o comienzos de 2027. La magnitud de la demanda que proyecten las operadoras y la ecuación técnica que mejor se adapte a esos volúmenes serán los factores que inclinen la balanza. Que Oldelval contemple ejecutar los dos proyectos al mismo tiempo dice algo sobre el ritmo al que crece la producción no convencional en el norte neuquino.
El Hub Norte, el cuello de botella que hay que resolver
La importancia estratégica del Hub Norte radica en que concentra algunos de los bloques con mayor proyección de crecimiento de toda la Cuenca Neuquina. Históricamente, la infraestructura de evacuación estuvo más desarrollada en la zona centro y sur de la cuenca, donde están los bloques más maduros. El norte llegó tarde a la fiesta del no convencional, pero en los últimos años la actividad de perforación y completación creció a un ritmo que demanda soluciones de transporte que el sistema actual no puede dar de manera sostenida.

Consolidar ese nodo septentrional es clave para que las operadoras puedan seguir invirtiendo en áreas que tienen reservas pero que no sirven de nada si el crudo no puede salir.
El antecedente que explica la urgencia
Lo que está pasando en el Hub Norte ya pasó antes en el sistema troncal. Después de inaugurar el proyecto Duplicar+, la red principal que conecta la Cuenca Neuquina con el litoral bonaerense alcanzó el 100% de su capacidad operativa en poco más de un año. Para evitar que esa saturación frenara a las operadoras antes de que el VMOS y otras grandes obras entraran en servicio, Oldelval tuvo que implementar una solución de emergencia: unos 25 millones de dólares invertidos en intervenciones en estaciones de bombeo y en la inyección de polímeros reductores de fricción dentro del flujo, lo que sumó hasta 200.000 barriles diarios adicionales de capacidad interrumpible. Ese colchón le da al sistema unos doce meses de margen.
La historia de esa solución de emergencia es la que empuja a Hösel a planear la siguiente expansión antes de que Duplicar Norte siquiera entre en funciones.







