En el año 2000, Argentina exportaba por un valor que 25 años después se multiplicó apenas 2,78 veces. En el mismo período, Perú multiplicó sus exportaciones por 9,25, Brasil por 6,28 y Chile por 5,50. Es el desempeño exportador más débil de la muestra analizada en América Latina, según un trabajo del especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo, y tiene un nombre: “Un entramado de distorsiones macroeconómicas que constriñeron su oferta exportable tradicional”.
Ese diagnóstico, sin embargo, viene acompañado de una curva que empieza a cambiar de dirección. En 2023, la participación argentina en el comercio mundial tocó su piso histórico reciente: 0,29% del total global, lejos del 0,81% que el país supo tener en la década del 60. Desde 2024, según el mismo análisis, se produce un quiebre en esa tendencia. Las exportaciones argentinas empezaron a crecer por encima de la media global, iniciando una recuperación de posiciones que lleva al país a cerrar 2026 con una participación del 0,39%.
El motor detrás de esa recuperación tiene nombre y apellido: Vaca Muerta, la minería crítica bajo el RIGI y la normalización agroindustrial.
El techo de 2035
Las proyecciones de Elizondo para los próximos años parten de la maduración de las inversiones que hoy están en ejecución. Las exportaciones de 2026 se estiman en 105.150 millones de dólares, el mayor nivel de la historia argentina. Para 2035, si se consolidan los proyectos de energía no convencional, el litio, el cobre y la recuperación del agro, el techo proyectado asciende a 179.945 millones de dólares anuales. Ese salto llevaría la participación argentina en el comercio mundial del actual 0,39% al 0,55%, recuperando posiciones perdidas durante décadas de bajo rendimiento exportador.
Las comparaciones regionales ilustran la magnitud del rezago que Argentina acumula y el tamaño del rebote que el escenario optimista proyecta. Perú construyó su multiplicación por 9,25 sobre un auge minero y agroindustrial sostenido en el tiempo. Brasil creció 6,28 veces gracias a la escala de su agroindustria en los mercados globales. Chile y Costa Rica, con participaciones en tratados de libre comercio y cadenas de alta tecnología, multiplicaron sus exportaciones por 5,50 y 5,60 respectivamente. Ecuador, con 3,50 veces, consolidó su extracción petrolera y escaló industrias no tradicionales como la acuicultura. Argentina, con 2,78, quedó última en esa tabla.
Lo que cambió desde 2024
Para Elizondo, el piso de 2023 tuvo dos causas diferenciables. Por un lado, las sobreregulaciones y el intervencionismo que caracterizaron a la política económica de los años previos. Por el otro, el impacto de la sequía más intensa en décadas, que redujo de manera drástica el volumen de granos disponibles para exportar. La combinación de ambos factores empujó la participación global al mínimo histórico reciente.
La corrección de las condiciones macroeconómicas a partir de 2024 y la recuperación agrícola de 2025 explicaron el primer tramo del rebote. La segunda etapa, más estructural, depende de la consolidación de los proyectos que hoy están en distintas fases de ejecución: el VMOS que empezará a exportar crudo en marzo de 2027, Argentina LNG con su primera exportación de GNL prevista para 2028, los proyectos de litio y cobre en el norte y la cuyana que empiezan a sumar volumen, y la propia expansión sostenida de Vaca Muerta hacia la meta de 2 millones de barriles diarios que YPF tiene en su horizonte para 2031.
La Patagonia en el centro del mapa
La dimensión geográfica del cambio exportador argentino es tan notable como la dimensión sectorial. En 2015, Neuquén representaba el 0,25% de las exportaciones nacionales. En 2026, esa cifra se acerca al 8,7%, según datos del propio gobierno provincial. Patagonia como región pasó de explicar el 14,8% de las exportaciones del país al 17,8% en el mismo período. Una provincia que históricamente vivía de los recursos que producía pero no lideraba el comercio exterior del país se convirtió en el principal motor de la transformación exportadora argentina.
Si la proyección de Elizondo se cumple y las exportaciones argentinas se acercan a los 180.000 millones de dólares en 2035, una parte sustancial de ese número habrá salido del subsuelo neuquino, viajado por gasoductos y oleoductos hasta la costa rionegrina y navegado en buques hacia Europa y Asia. El mapa exportador de la Argentina se está redibujando desde la Patagonia hacia el mundo.







