El desarrollo masivo de la Cuenca Neuquina proyecta su impacto mucho más allá de las fronteras de la Patagonia. La expansión de la producción hidrocarburífera encuentra hoy su correlato directo en la actividad de los puertos de la provincia de Buenos Aires, donde el movimiento de crudo, combustibles y derivados energéticos consolida un cambio estructural en la logística nacional. Entre enero y septiembre de 2025, el sistema portuario bonaerense movilizó 41,9 millones de toneladas, una cifra que representa un salto del 10,1% interanual y que responde, casi en su totalidad, al ritmo de extracción en los yacimientos no convencionales.
Los datos del Monitor Portuario, dependiente de la Subsecretaría de Asuntos Portuarios, confirman que la logística marítima actúa como el brazo ejecutor del potencial exportador de Vaca Muerta. El petróleo crudo y los combustibles líquidos explican actualmente casi la mitad de la carga total operada en el territorio, con una participación del 48% sobre el tonelaje global. Este predominio desplaza a sectores tradicionalmente líderes y posiciona a la energía como el principal motor de la infraestructura portuaria.
Coronel Rosales: el nodo estratégico de la exportación
En este nuevo esquema de flujos logísticos, el puerto de Coronel Rosales surge como el protagonista indiscutido. Su ubicación geográfica y las recientes inversiones en capacidad de almacenamiento transformaron a esta terminal en el epicentro del corredor energético que conecta Neuquén con el mundo. Las cifras de 2025 resultan elocuentes: el movimiento de petróleo crudo en esta terminal escaló un 70,6% interanual, rozando las 5 millones de toneladas en apenas nueve meses.
Este crecimiento vertical deriva de una planificación previa. La ampliación de la capacidad operativa del puerto, que aumentó un 20%, permitió absorber el excedente de producción que los oleoductos transportan desde la cuenca. De esta manera, Coronel Rosales deja de ser una estación de paso para convertirse en una pieza central del engranaje que garantiza la salida del crudo hacia los mercados internacionales, aliviando cuellos de botella y optimizando los tiempos de carga de los buques tanque.
Indicadores en ascenso: buques, camiones y contenedores
El auge de los hidrocarburos derrama su actividad sobre todo el ecosistema logístico. No se trata únicamente de mayor volumen de carga en las bodegas, sino de una intensificación del tráfico en todos sus niveles. Según el relevamiento oficial, la cantidad de buques operados en el sistema portuario aumentó un 12,9%, mientras que la circulación de camiones registró un alza del 24,5%. Este incremento en el transporte terrestre refleja la demanda de insumos, arenas de fractura y repuestos que el sector energético requiere de manera constante.
Por otro lado, el segmento de contenedores experimentó una expansión sin precedentes. Se movilizaron 395.419 unidades, lo que equivale a un salto del 77,4% respecto al mismo periodo de 2024. El puerto de Dock Sud lidera esta operatoria, recibiendo gran parte de la tecnología y los equipos necesarios para las operaciones en los pozos de Vaca Muerta. Así, el puerto bonaerense funciona como una aduana crítica para el equipamiento industrial que sostiene el fracking en el sur.
La dualidad del sistema y el peso de la energía
A pesar del optimismo que arrojan los números globales, el informe oficial detecta una realidad heterogénea. Mientras los nodos vinculados a la energía y los contenedores (como Rosales, Dock Sud y Bahía Blanca) exhiben récords de actividad, otras terminales enfocadas en sectores distintos muestran señales de estancamiento o retrocesos. El caso de Mar del Plata, con una merma en su operatoria pesquera, resalta el hecho de que el sector hidrocarburífero sostiene hoy la balanza positiva de toda la provincia.
Esta disparidad confirma que Vaca Muerta constituye el único motor capaz de traccionar inversiones de infraestructura a gran escala en el actual contexto económico. La provincia de Buenos Aires abandona su rol de mero espectador para integrarse plenamente a la cadena de valor del petróleo y el gas. La infraestructura portuaria bonaerense representa hoy la garantía de que el incremento de la producción en boca de pozo se traduzca efectivamente en divisas y abastecimiento interno.







