Mientras la producción en Vaca Muerta arrojó datos positivos en el primer semestre, la desaceleración esperada para los últimos seis meses del año ya comienza a dejar esquirlas en la industria: hay despidos, suspensiones y el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa está en pie de guerra.
La primera señal de alerta es la situación de la empresa de arenas NRG, que atraviesa una crisis desde noviembre pasado y que ya dejó a 640 trabajadores despedidos. "Actualmente queda una organización con alrededor de 90 empleados, para atender la demanda real con la que cuenta la compañía", explicaron desde la firma a VacaMuerta.ar.
"Los gobiernos de Río Negro y Neuquén, al igual que las empresas y la industria en general, están al tanto de la situación desde hace por lo menos un año. En audiencias y conciliaciones venimos advirtiendo que, si no se ajustaban algunas cuestiones del sector, esto iba a suceder", agregaron.
Desde NRG lamentaron la situación, pero señalaron que el panorama del sector arenero es complejo. Detallaron que, para ser rentable, la empresa necesita procesar al menos 1.500.000 toneladas anuales, pero en 2024 no se superarán las 600.000 toneladas. Esa caída forzó una reconfiguración interna, ajustes financieros y una reestructuración del personal.
En junio, la compañía pidió la convocatoria de acreedores. Según NRG, la crisis responde a varios factores: las expectativas de crecimiento incumplidas de Vaca Muerta; condiciones desiguales y más flexibles para competidores externos a la región (lo que llevó a las operadoras a elegir arena foránea); falta de inversión; caída de la actividad y un tipo de cambio desfavorable para los costos del sector.
Ante este escenario, camioneros realizaron un paro la semana pasada y evalúan nuevas medidas de fuerza. También el Sindicato de Petróleo y Gas Privado declaró el estado de alerta, no solo por la situación de NRG sino por los recortes y suspensiones que ya comenzaron a aplicar las operadoras en Vaca Muerta.
Tras ser reelecto por otros cuatro años como secretario general, Marcelo Rucci anunció que el gremio está "en pie de guerra" y pasó del dicho al hecho: convocó a un paro de 48 horas desde el miércoles 30 a las 20 hasta el viernes 1 a la misma hora. La medida se decidió tras una reunión fallida con empresas en Buenos Aires.
Según denuncian los petroleros, la situación en Vaca Muerta es grave: hay más de 1.200 trabajadores despedidos y otros 2.000 suspendidos, sin tareas asignadas y cobrando únicamente el salario básico. “Esto no es una crisis, es una decisión empresaria de dejar de ganar. Pero los que pagan el costo son los trabajadores”, dijo Rucci.
A pocas horas de comenzar la medida, el Poder Ejecutivo Nacional dictó la conciliación obligatoria por 15 días y el paro quedó sin efecto, sin embargo desde el sindicato continuarán en estado de alerta.








